• Por Olga Bertinat
  • Columnista invitada

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, la palabra “prevenir” puede tener varias acepciones: Puede significar “prever, ver, conocer de antemano con anticipación un daño o perjuicio”. También, “anticiparse a un inconveniente, dificultad u objeción”.

Sobre la avenida Los Lapachos, yendo hacia el Lago de la República y frente al Parque Lineal de Itaipú, en Ciudad del Este, se encuentra un añoso árbol seco que en cualquier momento se viene abajo.

El peligro es constante para los transeúntes y para los conductores que pasan frente al árbol, pues este puede caerse y causar una tragedia.

Para los ingenieros que están construyendo y completando los detalles del Parque Lineal de Itaipú “Manuel Ortiz Guerrero”, la prevención parece no concernirles. Las personas encargadas de la obra no previnieron esto y están invirtiendo millones de guaraníes en veredas, cercos de rejas, portones, estacionamientos, inclusive cambiaron los cables de electricidad que estaban sobre una acera, para la acera del frente, que pueden quedar completamente destruidos si el árbol cae.

El refrán popular dice: “Mejor prevenir que curar”, pero nosotros siempre esperamos que sucedan las cosas para actuar. Si hacemos memoria vemos que es así. Reaccionamos al día siguiente.

En el caso del árbol, pareciera que al caerse será el momento de reaccionar y lamentar, luego de la destrucción que va a causar, pues es de gran porte.

No queremos ser malpensados y como dice el Chapulín Colorado: “Fue sin querer queriendo”, pues basta con un vistazo para darnos cuenta de que el árbol seco debería haberse cortado antes de iniciar las obras.

Creo que si se cae y el árbol estropea todo, el trabajo no terminará y se continuará con las obras por meses y meses, ya que el dinero público puede despilfarrarse. Es lo que suele suceder.