Por Ricardo Rivas

Corresponsal en Argentina


En sólo 20 días la Argentina tendrá un presidente electo que releve a Mauricio Macri desde el 10 de diciembre. Tal vez por ello, cada semana que se inicia se pinta de dramatismo. Alberto Fernández -quien según todos los analistas y las encuestas que circulan podría ser el vencedor- descubrió que las más relevantes demandas y conflictos en este país con la actividad económica parada, tocan a su puerta sin que pueda formalmente operar sobre la realidad acuciante. La más reciente encuesta realizada por Ricardo Rouvier, sólo el 34,2% de la ciudadanía considera que el actual jefe de estado, Mauricio Macri “logrará controlar la crisis económica y social para llegar al 10 de diciembre (fin de su mandato) en forma ordenada”. La misma investigación, revela que el 72,7% cree que Fernández “ganará finalmente las elecciones”. En las calles, tensiones, algún grado de angustia creciente, falta de consensos mínimos e incertidumbre social y política en alza. Los conflictos se extienden con ocupación de las calles por parte de los sectores más radicalizados. Macri observa, reparte subsidios y ordena a las fuerzas de seguridad mantener actitudes pasivas y de observación.

Alberto F. –a quien no son pocos los que lo señalan como “presidente puesto, todavía no electo”, en las últimas tres semanas, pidió a las organizaciones sociales “evitar estar en las calles para no generar situaciones que puedan llamar a la confrontación y a la violencia”; solicitó a los pilotos de líneas aéreas que amenazaban con una huelga de 48 horas –no concretada finalmente- que “levanten el paro” aunque avaló el reclamo salarial del sector; y, en los dos casos, las respuestas fueron negativas con tintes desafiantes pese a que los reclamos provienen de grupos afines al Frente de Todos que postula a Fernández. Rouvier reporta, asimismo –con un nivel de confianza metodológica del 95,5% y un margen de error de +/- 2,8%- que la intención de voto en favor de Alberto se ubica en 52,9% en tanto que quienes podrían votar a Macri alcanzan al 34,5%.

En ese contexto, mientras Macri se ilusiona con, por lo menos, llegar a una segunda vuelta, un interrogante de peso emerge de cara al compromiso electoral: ¿Es armoniosa la relación entre Alberto Fernández y su compañera de fórmula la senadora y ex presidente Cristina Fernández?

Nada permite sostener con fundamentos que Alberto y Cristina no se encuentran en armonía, aunque es verdad que hasta el momento ha sido muy escasos los actos proselitistas en los que se los vio juntos. Quizás por ello, no son pocas las voces que aseguran con firmeza que el candidato presidencial procura “descristinizarse”. Incomprobable. ¿Son dos personalidades públicas muy diferentes? Sí, por cierto. ¿Es verdad que Alberto F. desea triunfar con más del 53,11% de los votos válidos para superar la marca que Cristina F. alcanzó en 2011? Tal vez. ¿Para qué? La historia reporta que Juan Domingo Perón –fundador del peronismo y tres veces Presidente- en 1946 alcanzó el 54,4% de la voluntad popular; en 1951, el 62,49%; y, en 1973, el 61,85%. Estadísticas y, si se quiere, poco relevante. Sin embargo, preocupa un rumor como el comentado. Ningún partido bifronte en el poder conduce a buen puerto.

Sin embargo y más allá de lo vincular, otros son los temas que tanto Alberto F. y Cristina F. deberían esclarecer antes de votar pero, de ellos, no se habla. ¿Dónde se ubicará la Argentina en el mundo? Estará del lado de los “patriotas o los globalistas”, como los categoriza el presidente populista y nacionalista de los Estados Unidos, Donald Trump? ¿Cuál será el futuro del Mercosur? ¿Se trabajará para completar un acuerdo comercial con la Unión Europea? ¿Argentina apuntará a la multipolaridad? ¿Se procurarán nuevos mercados para generar puestos de trabajo? ¿Se trabajará en pos de la seguridad jurídica? ¿Se impulsará una reforma constitucional? ¿Cómo se abordará el día después del nuevo default bautizado como reperfilamiento? El país de los eslóganes no da respuestas. Con el “sí, se puede” de Mauricio o, el “pondremos a la Argentina de pie”, de Alberto no alcanza.