Los amantes del rock argentino entenderán más rápidamente el título. Una canción escrita por Gustavo Cerati y materializada por Soda Stereo. Llevo a colación este tema pues creo que, sin duda alguna, Paraguay atraviesa un temblor. Ya lo comentaba el economista Manuel Ferreira: estamos en un momento de “tormenta perfecta”, y con certeza es así.
Los temblores dejan cicatrices en la tierra, con heridos, quizás algunos muertos, pero en su gran mayoría las ciudades que han sido afectadas por los mismos, en corto y mediano plazos se han levantado. Incluso en muchas oportunidades se han reincorporado más fortalecidas aún.
Paraguay atraviesa una gran turbulencia, de la que según hemos leído no saldrá sino hasta el año próximo. Pero ante esta situación, tenemos dos caminos muy diferentes. O nos ponemos a llorar, contagiar pesimismo y negatividad, lo que inexorablemente traerá más penurias. O nos preparamos para lo que viene. Porque cuando pase el temblor debemos estar muy fuertes para afrontar los desafíos del mercado, de demanda, competencia y productividad.
En momentos de crisis veamos la oportunidad, por ejemplo, de capacitarnos, de preparar a nuestra gente, de explorar nuevos productos y servicios. Hagamos por supuesto cuidado y economía de nuestras finanzas, pero preparémonos para lo que se viene. Más allá del momento circunstancial difícil que atravesamos, el horizonte de oportunidades que tiene el Paraguay es fabuloso. La miopía solo nos hará escracharnos. Sin embargo, si levantamos la vista y miramos más allá, lo que se viene, esbozando la estrategia para encarar el 2020/21, nos permitirá estar preparados para las nuevas contingencias.
El cortoplacista solo ve que este mes facturó menos que el mismo del año pasado, entonces se pregunta: ¿A quién despido? ¿Cómo me achico? ¿Qué producto o servicio elimino? El largoplacista verá lo mismo, pero pensará cómo invertir en la preparación de la gente, en investigación para analizar los años próximos, en definitiva, cómo prepararse para la siguiente batalla que viene.
Paraguay seguirá siendo el pujante Paraguay por mucho tiempo. Con un alto potencial productivo, industrial y de servicios. Altamente competitivo en precios, que favorecerán las inversiones extranjeras y atraerán capitales. Que no nos nuble nuestro entorno difícil, porque pasado el temblor, que creemos pueda ser en el mediano plazo, el crecimiento volverá a nuestras tierras, con nuevos desafíos y fabulosas posibilidades.
Que la desilusión hacia nuestros gobernantes, que por momentos “desastre ko todos”, no nos haga perder la esperanza desde donde nos toca como empresarios. Son nuestras empresas las que mueven al país en su economía, el freno que les pongamos a ellas también frena el país. Somos también nosotros corresponsables de la situación de nuestra sociedad. Esforcémonos más en tiempos de crisis, sacrifiquemos un poco más de margen, cuidemos gastos superfluos, pero invirtamos en tecnología, educación, nuevos productos o similares que nos permitan palear y salir airosos de la tormenta.
Ciudadanos de bien, miremos adelante, sigamos apostando a nuestro querido Paraguay. No le tengamos miedo al temblor, porque siempre luego de la herida viene la cicatriz. Y posterior a esto estaremos listos para probar fuerzas con mayores bríos. Vamos a despertar, que el mañana es nuestro.

