• Por Dany Fleitas
  • daniel.fleitas@gruponacion.com.py

Nos aproximamos a fin de año sin muchos avances, sin ningún tipo de reformas públicas importantes y sin los cambios prometidos por este gobierno. Lamentable. En agosto del 2018 se inició una nueva etapa con Mario Abdo Benítez con las expectativas de que seguiría la senda de crecimiento de los últimos tres gobiernos. Sin embargo, en agosto de este año cerró su primer aniversario de mandato con una pobre gestión que entierra la ilusión de un país mejor económica, social y políticamente. Es decir, “Marito de la gente” –que no es tal por su baja popularidad– liquidó de un plumazo 15 años de sostenido crecimiento que fue el 5% del PIB en promedio por año.

Es una barbaridad. El Banco Central del Paraguay (BCP) y el Ministerio de Hacienda terminaron por admitir finalmente que las proyecciones optimistas iniciales que manejaban no eran tales. A lo sumo, creceríamos menos del 1% o lo que es peor, decreceríamos. Extraño, porque ya venían haciendo advertencias organismos internacionales, ex ministros de Hacienda y analistas económicos varios.

Los tres gobiernos anteriores a este han tenido también severos problemas con la sequía o las inundaciones, los precios variables de los commodities, la cotización del dólar, las ofertas cambiantes por las exportaciones de carne, fletes del transporte terrestre y fluvial, las economías pendulares de los vecinos Brasil y Argentina, etcétera, etcétera, pero igual se creció. La actual gestión, a través de sus responsables del área económica y financiera, sin embargo, ponen como excusas todas esas variables para justificar la crítica situación económica en que se encuentra el país.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Los escándalos de corrupción iniciales, la inocencia y torpeza para gobernar, terminan por reflejarse en un hecho tristemente célebre: la firma del Acta Bilateral sobre compra de potencia de Itaipú. Mario Abdo es un presidente sumamente permisivo con su entorno. Su advertencia de “caiga quien caiga” no es aplicable para su primer anillo: Carla Bacigalupo, Rodolfo Friedmann, Juan Ernesto Villamayor, Miguel Cuevas, Patricia Samudio, entre otros, fuertemente salpicados con sospechas de haber incurrido en corrupción. Por añadidura, están aplazados también los ta’yra (hijos) de Desirée Masi, del PDP, quienes ocupan cargos estratégicos en el Poder Ejecutivo de investigación y control. El que escapa a la regla es Arnaldo Giuzzio, a quien se lo percibe desde afuera que su tarea al frente de la Senad es reconocida por la gente.

Este gobierno (tres poderes) da peligrosas “señales” que hacen dudar a quienes apuestan al país: inseguridad alarmante, corrupción en las instituciones, sistema de justicia arcaico, deficientes sistemas de control, Estado cada vez más grande, sistemas previsionales y de atención obsoletos de la salud, pobre gestión educativa, entre otras tantas falencias. Todo esto provoca el estancamiento de la economía, pocas inversiones, escasa oferta de empleos, etcétera.En lo económico, a pesar de los indicadores previos, el Gobierno no solo manejó mal el impacto de la recesión económica regional y mundial, sino que tomó medidas desacertadas y no cumplió con las promesas de reactivación económica a través de inversiones masivas en obras de infraestructura.

Muy tardíamente se dio cuenta de que debió haber seguido el ritmo de inversiones del gobierno anterior. Los integrantes del Equipo Económico fueron muy conservadores y aportaron poco para avanzar en las reformas de un Estado costosísimo. Por el contrario, insistió en una reforma impositiva en un año delicado, que no debió haber tocado (por ahora), sino solamente ampliar la base tributaria y combatir la evasión fiscal. En lo social, los problemas siguen tan campantes.

La franja de los pobres extremos y pobres siguen estando en un nivel alarmante. Es más, las familias de clase media están sufriendo los rigores de una débil economía que les empuja fuerte para abajo. Este panorama se agrava porque carteras e instituciones clave para el desarrollo socioeconómico están manejadas por incompetentes que se dedican más a sus intereses personales que a realizar una gestión para la gente. Como muestra, solo vamos a citar a improvisados en áreas sensibles, como Rodolfo Friedmann, Juan Ernesto Villamayor, Eduardo Petta y Julio Mazzoleni.

Tienen relación con la agricultura, la seguridad, la educación y la salud. Sus resultados están a la vista: nada. Pero la improvisación tiene su costo, que la termina pagando Mario Abdo. Lamentablemente, a este señor no le entra bala. Es más, ya extraña porque parece que toma como hobby poner el hombro para que se le dé palos a cada instante. Sencillamente no le importa.

La inseguridad, más que otros, fue un factor gravitante para la calificación de regular para abajo de esta gestión. Los últimos acontecimientos delictivos fueron la comidilla mediática y a veces hasta el hazmerreír de la ciudadanía en todo este tiempo. Los famosos memes de las metidas de pata del Ejecutivo fueron los únicos motivos de carcajadas del pueblo.

Queremos ser optimistas a veces, pero no podemos vivir a espaldas de la realidad y tampoco podemos dejar de mencionar las grandes deficiencias de este gobierno. A pesar de todo, Abdo Benítez, quien se salvó por un pelo del juicio político, está a tiempo de realizar las correcciones necesarias para apuntalar su gestión y entregar un mejor país.

Déjanos tus comentarios en Voiz