EL PODER DE LA CONCIENCIA

Esa es la pregunta de Greta Thunberg, la niña de 16 años, líder del movimiento juvenil mundial contra la crisis climática, que el lunes pasado acusó a los jefes de Estado del planeta de no hacer lo suficiente para revertir la crítica situación actual. Para quienes no oyeron el mensaje, aquí algunos fragmentos:

“Mi mensaje es que vamos a estar vigilándolos. Todo esto está mal. No debería estar aquí arriba. Debería estar de vuelta en la escuela al otro lado del océano. Y aún así nos pedís esperanza a los jóvenes. ¿Cómo se atreven?

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“Me han robado mis sueños, mi infancia con sus palabras vacías y aún así tengo suerte. La gente está sufriendo, la gente se está muriendo. Ecosistemas completos están colapsando. Estamos en el comienzo de una extinción masiva y solo habláis de dinero y de cuentos de hadas sobre crecimiento económico eterno. ¿Cómo os atrevéis?

“Durante más de 30 años la ciencia ha sido clara. ¿Cómo se atreven a mirar a otro lado, a venir aquí y decir que están haciendo suficiente, cuando las políticas y soluciones necesarias aún no han llegado? Dicen que nos escuchan, que entienden la urgencia, pero da igual lo triste y enfadada que yo esté, no me lo quiero creer, porque si realmente entendieran la situación y aún así siguieran fallando en tomar acciones serían malvados y no quiero creer eso”.

La reprimenda de la chiquilla causó risa a los hombres más poderosos como cuenta la Biblia cuando los hombres se burlaron del aviso del diluvio. Unos creyeron, otros no, pero en este tiempo algo cambió: Greta avisó que los jóvenes van a comenzar el cambio, “aunque no les guste”.

El mensaje de “¿Cómo os atrevéis?” retumba en toda la Tierra, cruza los océanos y golpea la conciencia de cientos de millones de personas. También en Paraguay.

Aquí las consecuencias de años de deforestación son palpables. Hoy, los días se pelean por las temperaturas y un día es verano y al siguiente, invierno; la primavera no sabe si es hora de hacer su aparición o si seguirá este nuestro invierno, que se viste de verano.

¿Cómo os atrevéis? Aquí los parlamentarios en lugar de crear leyes se esconden como forajidos para vengarse con una botella de agua mientras el país se incendia. ¿Cómo se atreven?

Aquí una mujer, una militar dispuesta a dar su vida por la patria, recibe un castigo ejemplar por expresar su opinión cuando el presidente es engañado como un niño. Nadie más fue castigado, ni los responsables de tamaña vergüenza. Ni uno de los militares hombres que también reenviaron memes. La mujer sí. ¿Cómo se atreven?

También aquí los valientes taxistas acorralaron a otra mujer que trabaja al volante y dañaron su automóvil sin que las fuerzas del orden reaccionaran como corresponde. A pesar de que esa mujer tiene derecho y libertad para elegir su profesión, unos prepotentes y groseros brutos tampoco entienden la situación, como dice Greta. ¿Cómo se atreven?

Aquí no solo los animales perecen calcinados en el Chaco y en las reservas de la Región Oriental, también las personas mueren debido a las mentiras de la clase política, que no tiene urgencia porque recibe seguros médicos de primera... mientras en los hospitales faltan reactivos y camas.

Aquí también nos hablan de dinero y de cuentos sobre crecimiento económico eterno, de macroeconomías de hadas, pero la verdad es que, mientras, la recesión se acerca y sonríe con la seguridad de la muerte. ¿Cómo os atrevéis?

¿Cómo os atrevéis a responder con un chiste cuando se os acusa y presentan pruebas de sobrefacturaciones?

¿Cómo os atrevéis a reafirmarse como honorables cuando en los hospitales muere gente que podría ser salvada, cuando la ciudadanía –ese soberano al que deberían respetar– forma cadenas humanas para proteger árboles ante la avaricia de los negocios. Un árbol tarda décadas en crecer, una obra nace apenas en días.

¿Cómo os atrevéis a talar los troncos que no os pertenecen? “Estamos en el comienzo de una extinción masiva y solo habláis de dinero”. Ladrones son los que se hacen del futuro de las generaciones que deben venir. Asesinos son los que las matan. Cobardes, los que miran a otro lado y no hacen nada. Y suicidas, los que no comprenden el mensaje.

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