- Por Oscar Tuma
- Político
Ya no queda mucho tiempo más para que el presidente de la República tome conciencia del estado en que se encuentra el país y los motivos, y que su mandato se encuentra sostenido en la confianza y la censura del pueblo. En la confianza, porque la gente aceptó su programa de gobierno respaldado en el eslogan “Marito de la gente” y “Caiga quien caiga”; y en la censura, que puede conllevar la pérdida de esa confianza y terminar con su dimisión o con un juicio político, el cual puede acarrear su responsabilidad civil y penal.
El Presidente sabe que las cosas no andan bien ni por el camino correcto y que por eso la confianza de la gente en las resoluciones y promesas de su gobierno perdieron toda credibilidad, prueba de ello es que días atrás voceros del Gobierno tuvieron que desmentir apresuradamente que el presidente de la República le designó como nuevo ministro de Hacienda al cuestionado diputado Miguel Cuevas. La broma sobre el supuesto decreto, que sería otra resolución absurda, da la pauta de que hasta el entorno del Presidente da por cierto que la ciudadanía ya espera cualquier tipo de desacierto de su presidente.
Esa creencia del pueblo, sobre los desaciertos, a la fecha convertida casi en seguridad, tiene que cambiar sin pérdida de tiempo porque es fundamental para todo el país y el partido Colorado que el presidente de la República tenga una muy buena gestión, o de lo contrario podría volver a repetirse en el 2023 el resultado obtenido en las urnas en el 2008, en esa oportunidad gracias a la “gestión” de Nicanor Duarte Frutos.
Ese recuerdo hace que todos los buenos colorados pongan sus esfuerzos para que vuelva a existir estabilidad política y gobernabilidad, lo cual se está haciendo cuesta arriba porque es difícil ayudar al que no desea ser ayudado para salir del descamino, cuando volver a lo razonable no es difícil, para ello basta que el presidente de la República deje de escuchar los “consejos” de los que no tienen capacidad para aconsejar –si es que los escucha– y recurrir a las personas capacitadas, que los hay a montones, y en cuanto a los “consejeros” tiene que ordenar que dejen de opinar y aconsejar sobre lo que no saben, aunque no les convenga.
Estimo que el Presidente tiene que comenzar a escuchar a la gente capacitada, que piensa en el país y no solo en sus bolsillos; recordar que le dijo a su pueblo, aunque haya sido en broma: “ustedes me van a llamar por teléfono…”; comenzar a trabajar para revertir la percepción popular de que su gobierno es para sus amigos una gran caja recaudadora, sin que les importe lo que se piense; comenzar a reemplazar los ineptos que ocupan altos cargos del Gobierno por personas capaces; comenzar a evaluar que en 4 años finaliza su mandato y el pueblo va a pedir que le rinda cuentas de sus gestiones y la de sus ministros, las cuales hasta la fecha van en directo detrimento del país y de la confianza en el Gobierno; y, comenzar a darse cuenta de que el pueblo ya piensa que el primer mandatario nos quiere tomar de idiotas, como lo manifestó un alto exponente del sector de la producción.
Como dije al inicio, no queda mucho tiempo más para que el presidente de la República tome conciencia del estado en que se encuentra nuestro país y sus motivos, y que la confianza del pueblo en su mandatario se está perdiendo, lo cual puede acarrear para todos funestas consecuencias.
“El Presidente sabe que las cosas no andan bien ni por el camino correcto y que por eso la confianza de la gente en las resoluciones y promesas de su gobierno perdieron toda credibilidad”.
“Es fundamental para todo el país y el partido Colorado que el presidente de la República tenga una muy buena gestión, o de lo contrario podría volver a repetirse en el 2023 el resultado obtenido en las urnas en el 2008”.