• Por el Abg. Óscar Tuma
  • Político

El delincuente es una persona que cometió un delito, o sea, un acto antijurídico sancionado con una pena por los daños que causa su accionar y su figura es normalmente desdeñada por la sociedad.

Pero, por la extraña tolerancia que tenemos los paraguayos con los que dañan al país, estos en vez de recibir un castigo se convierten en figuras públicas y supuestos estadistas que trascienden durante años. Un ejemplo es el ex presidente de la República Nicanor Duarte Frutos, a quien muchos lo consideran un delincuente con suerte porque nadie le pidió, hasta hoy, que explique de dónde y cómo amasó su fortuna, calculada en varios millones de dólares, en menos de 15 años con un salario promedio que no excedía los 30 millones de guaraníes, mensuales.

Actualmente, porque el presidente de la República así lo dispuso, el pueblo y sus autoridades en vez de ejercer su derecho de pedir explicaciones cuando se dañan los intereses de país, tenemos que seguir soportando, viendo y algunos aplaudiendo cuando el ex presidente de la República hace de las suyas con el dinero de todos los paraguayos. Ejemplos hay a montones, y por nombrar alguno de ellos podemos mencionar: el pago de más de 480.000.000 de guaraníes, en 7 meses, a La Aldea SA por la prestación de servicios audiovisuales, sociedad –que nunca fue proveedora de servicios al Estado– presidida por Gianmarco Orlando Murayama (26 años), amigo de la familia de Nicanor y compañero de colegio de Héctor Duarte Penayo (descubierto mediante la investigación realizada por la periodista del diario La Nación Rossana Escobar); la adjudicación a Derlis Isidro Segovia Olmedo del servicio de “Pago tercerizado de personal” (que declaró: “que ni trabajo tiene y que no tenía ni idea de esa contratación”); y la adquisición de motocicletas por más de 1.500.000 dólares americanos vía contratación directa.

Todas esas “resoluciones” marchan en contra del sentido común y en sentido contrario al discurso de las últimas semanas del presidente de la República, Mario Abdo, luego de salvarse del juicio político.

Si Nicanor quiere que su hijo lleve una vida llena de lujos, que los pague de su bolsillo y no a costa del pueblo porque no tiene derecho a disponer del dinero de todos los paraguayos, actuar que mucho daño ya le ocasionó al país y al Partido Colorado, que conoció por primera vez la llanura gracias a las gestiones de este personaje nefasto que sigue libre gracias a la amistad que afirma tener por el actual presidente de la República y la complicidad del Ministerio Público, que lo “investigó” sin tener una causa abierta.

Mayor absurdo no se puede pedir. Entonces, ante la demostración de “algunos” de cómo manejan los intereses del país, podemos decir sin temor a equívocos que la política económica del Estado y su organización financiera, establecida en la Constitución Nacional (art.176,177 y 178) son letra muerta y que dependen de la voluntad de algunas personas y sus amigos, ergo, para proveer a una de las binacionales basta con ser amigo de Nicanor o compañero de colegio de su hijo, y para negociar la energía de propiedad de todos los paraguayos basta con ser amigo de “Joselo”.

Los senadores que prestaron su acuerdo para designar a Nicanor Duarte Frutos como director de Yacyretá, y que conocen su accionar, estimo que por el bien de la patria deben convocarlo para que jure como senador, porque desde ese lugar nos hará mucho menos daño que desde el lugar que ocupa.