• Antonio Carmona
  • Periodista

Mientras, con cierto aire de autocrítica, el intendente ausente Mario Ferreiro hace poco declaraba ante las cámaras que, con la gestión realizada no contemplaba la posibilidad de presentarse a la reelección, es decir, hablando claro, que su gestión no daba para el rekutú, pocas semanas después, con cierta habilidad para la bolaterapia ya no negó, con la catadura de Judas en este caso negándose a sí mismo, es decir que ya no fue categórico ni modesto, y hasta se olvido del simposium “La oposición” no quedó como jueza ya no negó categóricamente su posible candidatura sino que recurrió a ese gremio hace tiempo inexistente, llamado “oposición”.

Con el democrático discurso declamativo de que suena a entelequia es decir, en su más elemental significación, inexistente. En fin, que la tal “cosa inexistente va a decidir su postulación, probablemente en una entusiasta cumbre, desvió así, con cierta elegancia, dar una respuesta, con cierto alivio, porque los colegas se conformaron con la incertidumbre del candidato y no atinaron a preguntarle sobre el quid de la otra cuestión clave de su administración: cuál es el destino de su próximo viaje, de los próximos viajes de sus colaboradores… ni cuándo piensan arreglar aunque sea una calle de la ciudad de Asunción, una plaza, una esquina de algún barrio, en fin algo que tenga que ver con la responsabilidad de administrar la ciudad de Asunción”.

Entiendo a los colegas; única actividad en que se lo ve con cierta asiduidad es la de sociales y ahí no hay mucho que preguntar; las cronistas del ramo pueden aseverar que está siempre a punto, bien empilchado y con ánimo alegre y divertido, como sus buenos tiempos de farandulero. Habrá que esperar el retorno de un viaje, o, el más improbable arreglo de una plaza o una calle… y más improbable, que el trabajo esté bien hecho.

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Sería justicia, pero soy consciente de que es misión imposible.

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