- POR EDUARDO “PIPÓ” DIOS
- Columnista
En todos los gobiernos, inclusive en los municipales, se suelen establecer plazos para medir la gestión. Son los plazos que le dan los medios y la propia opinión pública a los gobernantes para ver qué tal vienen.
El primer mes, los cien días, el primer semestre, el primer año... y ya más no suele haber porque, se supone, que con un año ya pudo tener, el gobernante en cuestión, para demostrar o al menos evidenciar cómo viene la mano.
Acá, con Marito, ya pasamos por todos esos plazos. El primer mes el tipo se lo pasó terminando de armar su gabinete Frankenstein, pedazos de todos lados, poquísimas luces, muchísimas dudas y algunos ya ni duda, certeza de que eran carruajes probados y reprobados. Lo dijimos, pero nos salieron con el “ustedes los cartistas luego están pichados y no pueden admirar la magnificencia de un Nicanor o un Alderete, la sobriedad de un Dani Durand, la capacidad a toda prueba de Carla Bacigalupo o el lujo de tenerlo al 4to. reconstructor nacional Arnoldo en el MOPC...”. Y allá siguieron...
Mientras traicionaba a Israel y Estados Unidos cambiando la embajada de lugar y reforzando los “históricos lazos” (?) con Irán, Turquía, Palestina, Hezbollah, Hamás y creo que Darth Vader, La Madrastra de Cenicienta y La Bruja de Blancanieves. Nos salvamos de Hitler y el conde d’Eu porque están muertos... sino.
Pasó el primer trimestre y la Samudio nos robaba a 4 manos en Petropar, pero era una “persecución del cartismo que odia tanto al pueblo que le daba combustible barato para que anden mucho en auto y tengan accidentes” y a capa y espada lo defendían los pintorcitos mentirosos de la calle Yegros y el oligopolio televisivo de Villa Morra.
Llegamos al primer semestre gobernados por Marito, Marly y Rodolfo, firmes liderando la gran transformación nacional... pero era tan pesada la herencia del gobierno anterior que la Samudio tuvo que alquilar un resort 5 estrellas enterito para la familia y amigos y así tratar de recuperarse un poco... No es joda. Encima que la economía regional se estaba yendo a la cuneta, acá ayudaban no haciendo más que cagada tras cagada. Se le avisó o se le mostró porque se supone, se supone, que él debería saber que la ejecución presupuestaria de sus ministerios claves era lamentablemente vergonzosa, pero con cara de aburrido (bueno... es la que tiene) nos avisó que “sí... pero ahora ya les dije bien y van a meterle en serio...” como quien le reclama a su hijo que trajo malas notas en un parcial...
Y hace poco llegamos al año y pasó todo lo que desde estos medios “cartistas” le dijimos, hace un año, que pasaría... Es más... superó nuestras predicciones. Aparte del desastre de gestión en todos los ámbitos, el aplazo en todas las materias posibles, fueron pillados con las manos en la masa, nada más y nada menos que metiendo la mano en la lata de Itaipú, entregando la soberanía nacional al Brasil, por nada, bueno, por nada que sepamos nosotros, se sospecha que razones particulares habrán $$obrado....
Se le vino la noche, estuvo a horas de volar por la ventana e inclusive terminar preso. La coyuntura política lo terminó salvando, luego de comprometerse, de una vez por todas, a tomar en serio el gobierno y empezar a trabajar... Discursos, unidad, borrón y cuenta nueva...
Y acá estamos de vuelta, viendo cómo hace mínimos cambios y demasiado lentos... como si aún tuviera crédito, como si tuviera 100 días... sin darse cuenta que cada hora que pasa sin tomar decisiones lo pone, nuevamente, más cerca del abismo.
Marito no entiende ni nunca entendió. ¿Será que va a entender alguna vez? Por lo pronto no se ve la luz al final del túnel.