- Por Felipe Goroso S.
- Twitter: @FelipeGoroso
- Analista
La política tiene algunas similitudes con los negocios. Una de ellas es el hecho de que para se concrete un negocio, debe cumplirse la máxima de que ambas partes ganen al menos una parte de lo que en principio pretendían.
Luego de los últimos acontecimientos, se han planteado dos verdades de hierro: la fortaleza de Honor Colorado en saber mantener aglutinadas a sus bancadas en ambas cámaras del Congreso Nacional. La otra es el liderazgo de Horacio Cartes al interior de la ANR; lo primero es la piedra angular de lo segundo. Sin embargo, eso no está siendo reconocido por el Gobierno hasta el momento en el que escribo estas líneas.
No ha habido respeto por los resultados de las elecciones al Senado haciendo jurar como senadores a dos que no lo son e impidiendo el juramento de uno que sí lo es y negociando con el otro, no se ha reconocido el aporte que Honor Colorado hizo en votos para que el Gobierno logre el triunfo en las elecciones generales y una vez asumido se inició una feroz persecución a los simpatizantes de Honor Colorado en las diferentes instituciones públicas, sobre la cual jamás se ha planteado algún tipo de reparación de daños.
El Gobierno hasta ahora no ha realizado una sola muestra concreta de arrepentimiento por haber manejado de la peor manera la crisis que los envuelve, en la que ellos mismos se metieron. Mal podría hablarse de una conspiración por fuera del mismo gobierno. Si hay conspiración, nació adentro. Hoy, es Honor Colorado el movimiento que sostiene a la administración actual y el que así también seguía evaluando y monitoreando ese apoyo. La decisión no es fácil, teniendo en cuenta las múltiples veces que la confianza de Honor Colorado se ha visto traicionada y ninguneada. Nunca fue ganar-ganar. Obviamente, el hecho de que haya un líder del PLRA en la línea de sucesión también complica las cosas; eso sí, hay que recordar que la línea de sucesión no acaba en la presidencia del Senado.
La imagen y capacidad de liderazgo del gobierno están gravemente heridas ante la opinión pública. Ha venido perdiendo apoyos de sectores de poder que estaban muy cercanos y con eso el desgaste se agrava lenta y sostenidamente. Algunas voces (aún en un volumen muy bajo) hablan de las consecuencias negativas que podría acarrear un juicio político, haciendo hincapié en la economía. Claro, porque la economía está en óptimas condiciones sin juicio político (risas grabadas). Aun así, no hay certeza alguna de lo que pueda pasar en el futuro, la única seguridad es que el Gobierno ha dado muestras de ser inhábil ante cada crisis que generaron. Un 90% de ellas incubadas por sus distintos representantes.
Y de tener altura y convicción para resolver las crisis también se trata la política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a.

