• POR EDUARDO “PIPÓ” DIOS
  • COLUMNISTA

Marito sigue enojado desde el 89. Insisto. Su cara de argelado es indisimulable. Solo entre sus amigos y sus aduladores, que en algunos casos se distinguen unos de otros, sonríe y es buena onda... Dicen.

El enojo de este señor viene desde que su papá, don Mario, que no era ningún santo, pero tampoco era mal tipo, fue sacado a empujones por el “Gral. Rodríguez y sus compañeros colorados”. Marito dejó de ser el hijo de uno de los tipos más poderosos del estronismo, situación en la cual nació y se crió, para ser por un tiempo una especie de leproso al que muchos ex amigos y adulones le daban vuelta la cara. Si bien no quedó en la calle, ni por asomo, se mandó a mudar a los EEUU a estudiar y acostumbrarse a ser un chico rico más, nada especial. No habrá sido fácil. Tampoco el fin del mundo.

Pero él se quedó pichado, se enojó, parece, con el mundo y por esas cosas del destino nos terminó gobernando. El maldito destino.

Para colmo de males, su mentor para llegar al Senado, Horacio Cartes, no lo eligió para ser su candidato a presidente del partido. Igual, pensó que ganaba, pero Alliana, de la mano de HC, lo humilló un poco. Un político entiende, se repone, se lame las heridas y se olvida de todo. Marito hizo todo eso, menos olvidarse. El tipo es rencoroso y se nota. Con un discurso anticartista y sin más propuestas que esa, juntó a todos los caciques partidarios desplazados y les prometió venganza y retomar el poder. A estos viejos zorros, la venganza les importa un cuerno, al final son políticos, pero cuando les ofrecen retomar el poder, los ojos les brillan.

Ganó la interna y fue a pedir el voto del cartismo, le prometió unidad y Cartes le creyó. Al final de cuentas, ya se había vengado de su derrota anterior y nadie, en su sano juicio, puede ser tan obtuso. Bueno, salvo Marito.

Apenas ganó, empezó a mostrar la hilacha, traición tras traición, desaire tras desaire. Error.

Repartió su poder en lotes a cada cacique y a cada financista le tocó su pedazo. Cada uno sin más deseo que recuperar el tiempo perdido. Con la misma lealtad a Marito que la que Marito demuestra. O sea, ninguna.

Ahora, luego de 11 meses de errores, omisiones y dolo, el #desastrekomarito está a punto de subir al escudo, abajo de donde dice “Paz y Justicia”. La opinión pública se divide entre los que piensan que ES y los que piensan que SE HACE. Los que piensan que actúa por error u omisión y los que piensan que lo hace con DOLO.

Al parecer, o no escucha a nadie o escucha a los que no debería.

¿Qué hacer? Lo fácil es el juicio político, pero no es ni por lejos la mejor y ni la más conveniente para el país y, por ende, para todos. Lo mejor es que deje la venganza y el resentimiento a un lado y sea pragmático. Tiene una bancada débil en el Senado por su propia culpa. Debe sacar a los senadores mau, unificar la bancada colorada en ambas cámaras y deshacerse de los ministros y funcionarios carruajes y lastres. Los favores políticos ya están pagados después de un año desastroso.

Buscar una alianza con el sector mayoritario liberal y con esos 25/30 senadores y más de 60 diputados gobernar para adelante. Sin perder el tiempo en grupos económicos que le quieran marcar una hoja de ruta basada en sus propios y mezquinos intereses comerciales ni escuchar los gritos de personajes que deberían estar encerrados en el neurosiquiátrico y escribiendo en los muros de su celda más que en los medios masivos. La otra oposición, sus, hasta hoy, aliados coyunturales, tiene su agenda propia, que no pasa por el éxito de Marito, sino que todo lo contrario. Su fracaso es la garantía para el regreso al poder del Frente Guasu y otros sectores resentidos y con ideas obsoletas del siglo pasado.

Marito debe olvidar la V de Venganza o si no terminará con la otra B, la de Bo... doque.

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