- Por Pablo Alfredo Herken Krauer
- Analista de la economía
- Email: pherken@gmail.com
Itaipú es el tema más delicado, sensible y emocional para nuestro pueblo. Lo es más de cara a la renegociación del Tratado con Brasil en el 2023. Es un tema muy difícil. Exige el máximo de responsabilidad. Esa es la palabra clave: responsabilidad. Y agrego otras dos: transparencia y buena comunicación a la gente. Cuando un presidente como Marito, estronista, nombra como titular de la Itaipú a un político en minúscula, mediocre y con malos antecedentes, José Alderete, pagando factura política, comete un grave error, que no es lo más grave. Comete un acto de traición a la patria, de cara al 2023. Lo dije varias veces: José Alderete nunca debió ser nombrado como jefe de Itaipú. Debió seguir James Spalding. Tampoco Nicanor en Yacyretá. Gran político en sus mejores tiempos, hoy gran zoquetero en su peor momento.
Ande es la empresa responsable de la política energética en Paraguay. Es la socia en Itaipú con Eletrobrás de Brasil. Nuestra Itaipú es de la Ande. Es su hija. De ella compra la energía que nos llega en casa como electricidad. El precio al que compra es fundamental. Lo técnico es de la Ande, lo político es del Gobierno. Si desde el 2007 o antes incluso la Ande logró y tenía un trato especial para comprar más barata la energía de común acuerdo con Eletrobrás, su socia del Brasil, y por otras razones muy válidas para nosotros, Ande anda, y nos beneficiamos los consumidores; y si ese acuerdo termina, se cambia “la música del baile”, la Ande se preocupa por los costos mayores a pagar.
Ande anda. Cuando un presidente como Marito, estronista, nombra al Ing. Pedro Ferreira como presidente de la Ande, toma una buena decisión, se aplaude. Hasta que renuncia de la manera más rara pocas veces vista y en el silencio más oscuro. Y también su gerente técnico Fabián Cáceres. Y se descubre el secreto de la firma de un acta bilateral del 24 de mayo que cambia las reglas del juego en la compra de la energía de Itaipú. Ande no anda y la cuenta la pagaremos nosotros. Hoy, para la gente, Pedro Ferreira y su equipo son héroes. Los otros, “bandidos”: Alderete, Castiglioni, Saguier Caballero, Alcides Giménez y Marito.
Eletrobrás exige y la Ande se opone. Los técnicos no se entienden y los políticos se encargan. Todo se ocultó. Nada se informó. Que es como decir “todo se arregló a espaldas de la gente”. Sin comunicación. Como en la época del dictador. Y burros encargados de temas delicadísimos. El inteligente se rodea de gente más inteligente. Ese es el arte del verdadero buen gobierno, de toda administración exitosa. El no inteligente se rodea de burros. Eso funcionaba en la dictadura, pero no en democracia, con libertad. Todos los actores o las partes de la negociación del acta tienen sus razones en base a sus intereses. Nos gusten o no. La cuestión es defender las nuestras: seguir comprando más barato. ¿Qué pasó con las razones técnicas de la Ande contrarias al acta? ¿Sobrecostos de 200 a 350 millones de dólares? ¿Por qué se echó a la Ande de la mesa? ¿Por qué técnicos y políticos no pudieron trabajar en equipo como selección albirroja? ¿Por qué todo explotó dos meses después de la firma del acta?
Y aquí viene para mí lo peor de lo peor, asumiendo que todos los actores y todas las partes tienen sus razones, nos gusten o no. Una vez descubierto el secreto del acta y la oposición de la Ande ¿no era obligación y responsabilidad del Gobierno, por orden del Presidente, dar a la gente todita la información del tema, el porqué del cambio sobre cómo comprar, con datos, cálculos de nuevos costos, impactos posibles en la billetera de la Ande, mecanismos de compensación para no dañar sus inversiones y no tocar el precio de la electricidad, las razones políticas del cambio de música con la cual bailar, dándole la oportunidad a la gente de la Ande que expusiera las razones de sus diferencias y el porqué de su negativa a firmar?
Aquí falló la política de comunicación del Gobierno. Más que errores horribles tenemos horrores horribles. Nos ha dado pena escucharlo a Marito, a nuestro embajador en Brasil, al nuevo titular de la Ande, que no va a durar mucho, y a otros “asesoretes”. Triste, vergonzoso, preocupante. Porque ¡es nuestro gobierno! ¡Es demasiado lo que está en juego! No puede fracasar. Y vuelvo al principio. Itaipú es un tema explosivo en el alma de la gente. Como la Guerra Guasu de 1864-1870. Muchas miradas, opiniones y “verdades” encontradas, en confrontación.
Una renegociación buena del Tratado en el 2023 solo se puede lograr si el Gobierno cuenta con el respaldo de la mayoría de la población. Lo que acaba de suceder ensucia ese apoyo porque ante un Gobierno de burros, con errores y horrores en la comunicación, y un Presidente soberbio, revanchista, rencoroso y ya autodesignado como el “tercer reconstructor”, vendiendo más humo que la contaminación ambiental mundial, la gente ya habla de traición a la patria, y del correspondiente juicio político. ¿Cómo se sale de esto? Que hablen los técnicos, todos, explicándonos como si fuéramos niños de 8 años la compra de energía de Itaipú. Es el tiempo de los técnicos, porque se calentó la politización del acta y su cocinada. Corresponde al Parlamento juzgar la decisión política tomada sobre lo técnico, interpelar y pedir los informes oficiales. Pero con responsabilidad. Sin populismo.
Por último, Marito dijo que somos pillos, peajeros, avivados y que es hora de volvernos serios. Nicanor fue pillo (logró mejor precio), Lugo peajero (más compensación) y consiguieron buenos beneficios de Brasil en Itaipú. Que lo diga la Ande y Fonacide.
Hablamos de más de 2.500 millones de dólares como piso. ¿Marito? Consigue puentes. Lo que no está mal. ¿Pero por qué escupir sobre la herencia recibida? Marito no debe olvidar que su padre fue jugador principal del equipo de grandes ladrones de Itaipú. Así que pillos, peajeros y avivados, no se sientan mal, ante la mafia estronista de ladrones con el sello “Abdo Benítez”. Mis respetos sinceros a Pedro Ferreira y equipo. Pagaron caro ser paraguayos y defender los intereses legítimos del Paraguay.
El triunfo futuro muchas veces nace de la derrota pasajera. Mi desprecio también muy sincero al resto de los paraguadeirantes. Creo innecesario un juicio político. Pero Marito debe dejar de creer que es la reencarnación de Jesús para la tercera reconstrucción. Rodearse de inteligentes y responsables, y pegar una patada al 80% de sus burros. Que esta mala experiencia nos sirva de lección. Los brasileños no van a defender nuestros intereses. No es su papel. Es el nuestro, con gente como Pedro Ferreira. ¡Adiós a Alderete y toda su fauna! Y no me refiero a la del parque zoológico de Itaipú. Duele decirlo, pero hay que decirlo (DDPHQD).

