• Por Jorge Torres Romero
  • Periodista

El vocero de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), mayor Luis Apesteguía, en entrevista con radio Ñandutí, reveló un hecho que penosamente desnuda una realidad y hará que los delincuentes y el crimen organizado sigan ganándonos las batallas por goleada.

Apesteguía habló sobre el último atentado contra una entidad bancaria registrado en la zona de Liberación, departamento de San Pedro.

Contó que la FTC no fue a brindar apoyo logístico a los agentes policiales que se encontraban en la comisaría del lugar debido a que ellos solo actúan cuando hay un pedido expreso. “Si bien nosotros también colaboramos con la institución policial y con la Senad, es solo por pedido de ellos, cuando ellos solicitan les brindamos ese apoyo en la medida de nuestras posibilidades”, detalló el militar.

En entrevista la semana pasada en La Caja Negra, José Amarilla, ex director de Inteligencia y experto en temas de seguridad, recordó que la Fuerza de Tarea Conjunta –encabezada por las FFAA– es la responsable de la seguridad interna en los departamentos de San Pedro, Concepción y Amambay.

Según el Decreto Nº 103/13, que todavía sigue vigente, “por el cual se dispone el empleo de elementos de combate de las Fuerzas Armadas de la Nación en Operaciones de Defensa Interna, en los departamentos de Concepción, San Pedro y Amambay”, los integrantes de la Policía Nacional y de la Senad desplegados en estos departamentos estarán bajo control operacional del comandante de Operaciones de turno. El artículo 3 de este decreto dice: “Determínese que los integrantes de la Policía Nacional y de la Senad, desplegados en los departamentos mencionados más arriba, pasarán bajo control operacional del comandante”.

Quizás Apesteguía tenga razón y el policía que estaba de guardia en esa fría madrugada del domingo pasado en Liberación debió comunicar en forma inmediata a la FTC lo que estaba sucediendo. Los delincuentes se apoderaron de la ciudad durante 40 minutos y nunca hubo capacidad de reacción. Los bandidos huyeron sin mayores inconvenientes.

La Policía Nacional no posee los recursos ni equipamientos suficientes como para contrarrestar la capacidad de fuego demostrada en el atentado del domingo, a diferencia de las Fuerzas Armadas, que sí poseen armamento y vehículos mucho más sofisticados.

Es inadmisible, por más precaria que sea la comisaría, que el oficial de turno no conozca ni siquiera a quién reportarse en esta zona de influencia de la FTC, a la que anualmente estamos destinando un presupuesto de US$ 13 millones.

Si bien es cierto que la prioridad de la FTC es el EPP y el Ejército del Mariscal López, se supone que están desplegados haciendo también un minucioso trabajo de inteligencia. Sin embargo, a menos de 30 minutos de su base de operaciones entre 20 y 25 delincuentes se apoderaron de una ciudad por casi una hora y la excusa lanzada fue que “la Policía no nos avisó”.

Es verdad que la responsabilidad política ante esta situación la tiene el ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor, encargado de la seguridad interna, pero el organigrama de funcionamiento de la FTC ni siquiera está en la cadena de mando.

Es urgente un rediseño de las funciones de las fuerzas de seguridad en el que cada uno asuma y sepa cuál es su rol. De lo contrario, seguiremos buscando a quién echarle la culpa de lo sucedido sin que nadie asuma las consecuencias.

Si prospera el pedido de interpelación a Villamayor y al ministro de Defensa, Bernardino Soto Estigarribia, sería oportuno que los legisladores aprovechen para obtener la información que precisan y elaborar a partir de ahí un rediseño de las atribuciones de las fuerzas de seguridad. La FTC no puede en su área de influencia actuar por delivery. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.