• Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
  • MBA

Ambas instituciones acordaron recientemente una asistencia conjunta orientada al fortalecimiento del clima de negocios, que permitan un mayor dinamismo de la inversión privada y a través de ellas poder generar más fuentes de empleo a nivel país.

Dentro del contexto de dicho acuerdo están involucrados el Ministerio de Industria y Comercio, el Ministerio de Justicia y el Ministerio de Hacienda, que esperemos no lo desaprovechen y puedan encararlo en forma proactiva y profesional, pues seguimos siendo muy reactivos, donde la capacidad de gestión/gerenciamiento sigue siendo uno de nuestros mayores déficits cualitativos.

El documento suscrito por el vicepresidente del BM para América Latina y el Caribe, Axel van Trotsenburg, y el embajador de la UE en Paraguay, Paolo Berizzi, ante la presencia de autoridades nacionales demuestra la seriedad del mismo.

El viceministro de Mipymes, del MIC, resalto que esta donación constituye una herramienta primaria para el desarrollo de la estrategia que vienen realizando, orientada al mejoramiento de la competitividad de las pymes y extensivo a fortalecer el clima de negocios de nuestro país, con el plus de que de por sí agrega la alianza con el Banco Mundial.

El funcionario del MIC puntualizo el desafió de avanzar en los tres proyectos de ley que actualmente están en estudio, por parte del Congreso, y que fueron pensadas para mejorar el clima de negocios y la reactivación económica.

La potencial concreción de todo esto implicará la incorporación de tecnología, simplificación de trámites, para consolidar el sector de mipymes, que el Gobierno identifico como prioritario, que nos permitan ser mucho más competitivos tanto a nivel regional como de extrarregional, pues estas empresas si bien son pequeñas estructuralmente muy bien también podrían crecer hacia afuera.

El Banco Mundial enfatizó que nuestro país requiere de la modernización de las regulaciones del sector y de la existencia de requisitos administrativos inteligentes, reduciendo costos y tiempo que permitan a estas empresas convertirse en actores dinámicos de nuestro desarrollo económico.

Las acciones encaradas por el Ministerio de Hacienda que apuntan a la formalización de la actividad económica y el desarrollo de las pymes son fundamentales para establecer una agenda estratégica, que busca la reforma del clima de inversión a nivel país.

El rol que pueda desempeñar el Ministerio de Justicia, otorgando la necesaria seguridad jurídica al país, constituye un coadyuvante primario para la consecución de dichos objetivos.

Resulta de singular importancia el inicio del proceso de la elaboración de estrategias para mejorar el clima de negocios que permitan atraer a más inversiones de capital extranjero.

Si todos estos aspectos primarios no se llegaren a fortalecer como es debido, nuestras pymes probablemente seguirían sin conseguir la solidez estructural que tanta falta les hace que permitan que muchas de ellas de la informalidad en que operan crucen a la vereda de la formalidad.Es imperioso poder trabajar en equipos participativos con inteligencia, capacidad innovativa y creativa apoyando a estos emprendedores en lo que pudieran precisar que les permitan poder ver “la luz al final del túnel”, pues siendo el mayor generador de fuentes de trabajo a nivel mundial en nuestro país, de las 1.700.000 personas que trabajan en la informalidad el mayor porcentaje está concentrado en este segmento de negocios según lo revelara la última encuesta de la DGEEC.

Nuestros emprendedores precisan poder recibir un fuerte entrenamiento en Educación Financiera, manejo de flujo de fondos (ingresos y egresos), análisis de estados contables (balance de situación y cuadro de resultados), estrategias de marketing, segmentación de los mercados objetivos que les permitan obtener mejores resultados económico-financieros, fortalecer su capacidad logística y de comercialización, lo que nos darían pymes con la calidad y fortaleza estructural que todos anhelamos.

De muy poco o nada serviría que podamos tener disponible recursos para financiar sus necesidades de capital de trabajo, si cualitativamente no cuentan con el expertise necesario para poder ser competitivos y rentables y que permitan a las entidades financieras contar con fuentes de repago (generación neta operativa de fondos) bien identificadas que no sean garantías adicionales, que bien sabemos son y seguirán siendo accesorias.