- Por Carlos Mariano Nin
- Columnista
El frío cayó nomás al caer la noche. La temperatura en la tele marcaba 8 grados a las once. Muchos fueron a dormir calentitos, otros debieron hacerle frente en el trabajo, y a otros, los menos favorecidos, los tomó en la calle.
Muchas veces no dimensionamos el problema. No es nuestro, no nos afecta. Pero afuera se cruzan miles de historias, casi todas sin final feliz. Las calles tienen sus propios códigos.
En Paraguay 335 mil personas viven en situación de extrema pobreza
Los vi cuando volvía a casa, tapados con diarios y cartones viejos. Toda una familia durmiendo en la calle. Creo que eran indígenas, no sé, no los vi bien, pero había tres pequeños que se acurrucaban a los mayores. Son parte de las estadísticas de un Estado que dilapida, en salarios millonarios y obras fantasmas, la inversión social. Esa que nunca llega a los pobres, pero que se planifica para ellos desde cómodas oficinas.
Según Hacienda, de cada 100 guaraníes que se recaudan 78 guaraníes terminan en los sueldos públicos, alimentando a un gigantesco e insaciable monstruo ineficiente y corrupto.
El pago de salarios en Paraguay concentra alrededor del 40% del gasto total de la Administración Central, muy por encima del promedio de América Latina, que es del 29%. Otro deslogro que nos pone una vez más a la vanguardia regional del gasto inútil, pero que alimenta grandes clanes familiares que viven fastuosamente de nuestro dinero.
Pero volvamos a las calles. Es el lugar desde donde, sin entender de economía, podemos medir el pulso del día a día.
Paraguay se halla entre los primeros tres países de la región con menor inversión en programas sociales desnudando desde otra perspectiva la “baja calidad” en la ejecución del gasto público, o sea, lo que sale de nuestros bolsillos para que no nos falte salud, trabajo, educación y seguridad.
Así a la sombra de estos datos un ejército silencioso y resignado sobrevive en las calles sin esperanzas ni posibilidades.
Desde Meteorología advierten que se viene el ingreso de un nuevo frente frío. Eso generará un refuerzo de aire de origen polar con mínimas de 0ºC para el sábado.
Pienso en esa familia durmiendo en la calle mientras intento repasar mentalmente el riesgo que deberán pasar. ¿Se habrán vacunado?.
Según datos del Ministerio de Salud en lo que va de año murieron unas 130 personas por infecciones respiratorias graves y aseguran que el 50% de los fallecidos por influenza no se vacunó.
¿Cómo llega una campaña a esas personas que no tienen nada? Todo está relacionado al malgasto de nuestros impuestos. Esas campañas no van a llegar porque en vez de afiches se deberán pagar favores.
Es lo que está mal del sistema y que nosotros toleramos.
Ya no deberían faltar medicamentos en los hospitales… no debería haber familias durmiendo en la calles.
En su informe de gestión el presidente Mario Abdo Benítez reconocía algo que todos sabemos: una deuda histórica con el pueblo. Y lo demás fue solo promesas. No es suficiente. Estamos cansados de promesas. Pero él no lo sabe. No siente empatía. No con los pobres.
Y las calles reflejan la realidad. Una realidad que duele cuando el frío castiga.