- Por Felipe Goroso S.
- Twitter: @FelipeGoroso
- Analista
Era otra apacible mañana de domingo en la ciudad de San Antonio. En la plaza de la ciudad se desarrollaba una audiencia pública; en la misma, un grupo de concejales daba su versión sobre la ejecución presupuestaria de la actual administración municipal y se cuestionaba un aparente mal uso de recursos. Al rato empezaron incidentes entre quienes participaban de la audiencia pública, según expresaron algunos testigos, adherentes del intendente llegaron hasta el lugar con la intención de incidentar.
En un momento dado, una mujer que también estaba presente en la audiencia se acercó al intendente para reclamarle que detenga el actuar de sus simpatizantes, situación que quedó grabada en una filmación. ¿Cuál fue la respuesta del intendente de San Antonio ante el reclamo? Pues no tuvo mejor idea que arrojarle una guampa de tereré. El video del momento no tardó en viralizarse en redes sociales.
El lunes, veinticuatro horas después, lo teníamos al intendente dando una maltrecha conferencia de prensa cuya idea fuerza fue la siguiente: que en realidad quiso lanzar la guampa al esposo de la mujer, a quien lo calificó como un “prepotente”. Luego de esa frase, todo lo demás que dijo el político del PLRA quedó en segundo plano, comunicacionalmente hablando.
Es notoriamente llamativo que intendentes de ciudades del departamento Central, cuyo aporte electoral es bien valorado por su peso y proyección de votantes de cada elección como San Antonio, que cuenta con alrededor de 70 mil habitantes y sin problemas de recursos le otorguen tan poca importancia a la comunicación gubernamental.
En una columna anterior escribía sobre la importancia que las autoridades municipales (intendentes y concejales), actuales y las que serán electas en las próximas elecciones, cuenten con los imprescindibles requisitos de la valentía y el coraje para tomar decisiones. Todos los distritos del Paraguay necesitan autoridades locales que sean valientes y eso no se reparte en ningún diplomado ni posgrado.
Hoy, y luego de ver el lugar que le dan a la comunicación, tenemos que agregarles a la valentía y el coraje, que asuman que incluso ante la gestión de crisis, que son de los momentos más cruciales de la política; puede generar la debacle absoluta o puede ser un punto de quiebre que traiga la victoria. Lo importante en este asunto es estar preparados frente a los escenarios y tener un equipo capacitado y preparado para disminuir el eventual impacto.
Necesitamos intendentes y concejales valientes y corajudos, no guampudos (me refiero a quienes se declaran fanáticos de las guampas, no malinterpreten) y que le den a la comunicación gubernamental el mismo lugar que la gestión porque de hecho es el sitial que efectivamente tiene. De autoridades valientes y corajudas se trata la política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a.

