El jueves el Banco Central del Paraguay (BCP) nos golpeó muy feo con los resultados de abril del 2019 en dos indicadores que miden la marcha de la actividad económica desde lo que se produce (Imaep) y las ventas a nivel minorista o ECN (lo que compramos con lo que tenemos en nuestros bolsillos). Dramáticos. Alarmantes. La actividad económica cayó 5,3% en abril pasado versus igual meses del 2018 (cuando creció 12,7%), acumulando en el año un derrumbe del 3,4% (mejora del 7,1% en abril del 2018). El movimiento anualizado (12 meses móviles) a abril fue del 0%. Estancamiento total. Por su parte, las ventas cayeron 6,8% en abril (avance del 15,7% en igual mes del año pasado) y 3,2% en el primer cuatrimestre del 2019. Anualizadamente las ventas tuvieron un ritmo de disminución del 1,2%. Terrible.
Unos días antes, el BCP nos almorzó con otro informe patético con datos del comercio exterior de nuestro país con el acumulado a mayo del 2019 versus igual período del 2018: 1) El comercio global, -8,3%; 2) Las exportaciones totales, -9,5%; 3) Las exportaciones registradas, -16,7%; 4) Las importaciones totales, -6,8%; 5) Las importaciones registradas, -7,2%; 6) Balanza comercial positiva, -25%; 7) Solo en mayo las exportaciones totales cayeron 13,7% y las registradas, 26,8%; 8) Las exportaciones de soja –el malo de la película en el endemoniado campo para la izquierda caviar y periodistas y economistas y oenegés ideologizados y con poco sentido común– bajaron 28,7% o 412 millones de dólares menos, con 723.000 toneladas menos de venta (-18,4%), y 46 dólares por toneladas menos con respecto a iguales cinco meses del 2018. Solo en mayo el valor de la tonelada de soja exportada fue de 304 dólares, frente a 385 dólares en mayo del 2018, y, por último, para no desesperarnos, la exportación más pura con sello del campo cayó 588 millones de dólares. “No hay plata en la calle”, dice la gente. “Falta circulante (dinero) en los mercados o negocios”, dicen muchos. Pues échenle la culpa al campo en general y a la soja en particular porque vendieron al exterior casi 600 millones de dólares menos o unos 3,7 “billones” de guaraníes menos. Gran parte de ese dinero, como siempre ocurre, debió circular encadenadamente en prácticamente todos los mercados y sectores, generando ingresos, empleo, inversión e impuestos. Hoy no circula.
En este escenario, el Gobierno nos presentó su programa económico para reanimarnos. El paquete de “acciones inmediatas” suma un valor de 1.543,5 millones de dólares para fortalecer la inversión, el empleo y la ayuda social. No está mal. Bienvenido sea. Y debe valorarse. Lo pedíamos y ahora lo tenemos. No es poca cosa. Puede no gustarnos del todo, pero de ahí a patearlo nos parece una barbaridad. Exageran, es común, con que esa suma será inyectada en la economía en el segundo semestre del 2019 y más para acelerar las obras públicas“esperando que tenga un efecto rebote” para hacer “saltar” la actividad económica o subirla, en expresiones de Benigno López. Si se hacen muy bien las cosas, la inyección real sería de 600 a 800 millones de dólares. Si se hacen muy bien las cosas. Recemos. Duele decirlo, pero hay que decirlo (DDPHQD).

