• Por Felipe Goroso S.
  • Twitter: @FelipeGoroso
  • Analista.

El ministro de Hacienda lideró la presentación del paquete de reactivación para nuestra bajoneada economía. Estuvo acompañado de otros ministros como la de Industria y Comercio y el de Vivienda y Urbanismo. El paquete tiene tres grandes patas: obras públicas, ayuda social y reactivación productiva.

La propuesta carga sobre la pata de la obra pública gran parte (1.100 millones) del total de los más de US$ 1.500 millones que se pretende ayuden a levantar diversas áreas de la economía. Bonos alimenticios para familias que fueron desplazadas por la subida de los ríos, bonos productivos y créditos para pequeños productores y un adicional para los beneficiarios de Tekoporã. Más otro tanto en estos y otros puntos nos hacen llenar, lo que resta del 2019 y todo el 2020, de esperanzas de que la situación económica mejore.

El paquete hace foco en una de las principales cuestiones a tener en cuenta para que todos estos recursos lleguen efectivamente al paraguayo de a pie y que sea políticamente eficiente para el gobierno de Mario Abdo Benítez: el control de la gestión. De hecho, en algún punto, creo que mucho del debate pasará por el permanente y necesario monitoreo de todas las carteras afectadas al paquete de reactivación económica.

Algunas de ellas ya están de por sí con problemas de gestión, si se mira su baja ejecución presupuestaria, si a eso se suma la imperiosa necesidad de darle el suficiente énfasis político y comunicacional a la reactivación económica las cosas podrían ponerse aún más complicadas para quienes encabezan esas carteras dentro del gabinete.

El paquete tiene tres patas (me preocupa bastante que no hayan mencionado una cuarta) aunque espero que solo se trate de un desliz de parte del gobierno, ya que la cuarta pata para estas iniciativas debe ser necesariamente la oportuna y conveniente Comunicación Gubernamental de todo el paquete de reactivación.

Es valorable lo que se hizo hasta ahora, sobre todo desde la cartera de Hacienda, que automáticamente asumió el liderazgo de la iniciativa. Lo que se esperaría es una mayor organicidad comunicacional, después de todo, de eso se trata la política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a. Esta iniciativa es de todo el gobierno y así debe ser transmitida de manera a que sea asumida y sustanciada por todos los paraguayos como lo que es: 1.500 millones de esperanzas.