• Por Eduardo “Pipó” Dios
  • Columnista

“Está mal la cosa”, seguido de “Desastre ko Marito”, se ha convertido casi en el saludo entre la gente de todas las clases de este país en los últimos meses. Y si bien no es todo culpa de Marito, el presidente y su equipo ayudan bastante.

Somos consientes de que la situación mundial y regional está lejos de ser óptima, pero no es la primera vez en la historia que esto ocurre ni será la ultima. Pero otros gobiernos han tenido el buen tino de tomar medidas para paliar los efectos y tratar de pasar la tormenta. La última crisis, la del 2015, nos rozó, pero no nos afectó demasiado porque se tomaron medidas para ajustar el gasto público al mínimo, poniendo solamente énfasis en lo social y en la generación de empleo a través de obras.

En cambio, este gobierno, de la gente, según dicen ellos, no solo no hace nada al respecto, sino que tira leña al fuego, habla de subir impuestos, habla de hacer reformas para recaudar más de los ya vacíos bolsillos de los ciudadanos, despilfarra en groseros contratos para amigotes y operadores del poder, agranda el gasto en vez de reducirlo. Y encima se da el “lujo” de no ejecutar lo presupuestado. Ha recibido aprobación de préstamos en solo 9 meses por más del 50% de lo que recibió el gobierno anterior en 5 años. Y nadie se anduvo llenando la boca y las páginas de los diarios reclamando el “endeudamiento excesivo” porque cuando son los amigos, está bien. Pero lo malo es que el amigo no hace nada de lo que tiene que hacer.

Sin embargo, no solo es culpa del Gobierno, los tres poderes del Estado parecen pelear por el trofeo al “más culpable” de la situación del país. El Legislativo, el Parlamento, es un nido de bucaneros y corsarios, de todos los colores e ideologías. Los colorados peleados como nunca, los liberales peor, encima tratando de zoquetear donde se pueda, el Frente Guasu es una mezcla de lo peor de los dos anteriores y los partidos pequeños dan pena. Camanduleando todos a ver quién saca la mejor porción de la torta. 0 moral, 0 reglas, 0 legalidad. Nada importa. Caiga quien caiga mientras no seamos nosotros. ¿La Constitución y las leyes? Bien gracias, por ahí andarán bien perdidas.

Pero creo, a mi modesto entender, que donde reside la gran carga del problema es en el Poder Judicial. Independientemente de que ha salido la mayoría de los miembros más cuestionados de la Corte y han entrado, al menos en los papeles, caras más presentables y mejor elegidas, la Justicia es la asignatura pendiente aún.

Jueces sometidos al poder político y el económico (dos poderes cada vez más fusionados en uno solo) hacen por error, omisión o complicidad lo que haya que hacer para que se haga de todo, menos justicia. El sistema de selección de jueces no parece ser el centro del problema, sino que el encargado de controlarlos, el Jurado de Enjuiciamiento, es una herramienta de extorsión política para jueces y fiscales que no quieren perder el cargo o simplemente se quieren llenar los bolsillos.

La inamovilidad debe ser una garantía para todos los jueces y fiscales, al menos para los que quieran impartir verdadera justicia, y el Jurado debería estar formado por otras personas que no sean políticos, ni parlamentarios ni nombrados por los políticos.

La clave de todo en nuestro país no pasa por evitar la corrupción, pasa por acabar con la impunidad, el que la hace la paga… caiga quien caiga, aunque sea el propio Marito.