- Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
Ante la falta de ejecución presupuestaria que permita dinamizar al máximo nivel posible los diversos proyectos de inversiones en infraestructura que tiene en agenda el Gobierno y ante los reiterados reclamos de la ciudadanía, que espera con ansiedad el efecto multiplicador que podrían dar las mismas en beneficio de nuestra microeconomía en “terapia intensiva, desde hace ya varios meses”, Marito dijo hace algunos días a medios de prensa que el Gobierno está abocado en aumentar los casi negativos niveles de inversión pública con el propósito de reactivar la economía del país. Hoy día “en punto muerto”.
Prometió hacer un “mayor esfuerzo para poder alcanzar los índices de ejecución presupuestaria que “brillan por su ausencia” y que permitan de alguna forma poder contrarrestar la desaceleración económica”. Que cada vez se acrecienta con mayor fuerza en todo nuestro país.
Desde ya es saludable que la máxima autoridad del país esté “metiendo brazos y piernas” para poder acelerar la ejecución del presupuesto público que permitan mejorar los muy escuálidos números de nuestra macro y microeconomía, pues debido a la desidia y dejadez de los organismos estatales y funcionarios superiores en los que él había depositado su confianza el 15 de agosto del 2018 hasta ahora no se han justificado, haciéndoles incluso pasar malos ratos ante la ciudadanía, pues como causa de ello en lo que va del año la desaceleración de la economía es cada vez mayor. Y ya se está convirtiendo en una visible contracción, dado el crecimiento negativo observado en varios sectores económicos.
Esperemos que Marito no espere el 15 de agosto para “darle las gracias” a los ministros que antes que honrar su confianza le hicieron pasar vergüenza. Nadie es imprescindible en esta vida y estoy seguro de que podrá encontrar personas que muestren verdadera contracción al trabajo, que es lo que hoy está ausente en varios de sus principales colaboradores.
El más importante organismo encargado de realizar inversiones físicas, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), apenas ha ejecutado el 11% de su presupuesto destinado a obras en los cuatro primeros meses del año. De los 300 millones de dólares que había prometido invertir en el primer semestre, solamente desembolsó por obras 109 millones de dólares, según los registros de los primeros meses del año.
En tanto que el Ministerio de Urbanismo Vivienda y Hábitat (MUVH) hasta abril solo ejecutó en forma efectiva el 12% de sus fondos disponibles para la construcción de viviendas y recién a finales de mayo anunciaron que ahora harán su primer llamado a licitación para la construcción de las mismas desde agosto pasado. (¡Han transcurrido 9 preciosos meses!).
El MOPC tiene en agenda otros proyectos para la construcción de asfaltados sobre empedrado en varios caminos del país. Para su concreción están analizando/evaluando la obtención de los decretos por la vía de la excepción que les pudiera permitir acelerar su realización obviando los trámites burocráticos que son los que hacen perder meses y meses inútilmente.
No sabemos si estos planes se podrían o no concretaren el corto plazo y si permitiría coadyuvar a dinamizar la economía en su conjunto. La verdad es esta “mea culpa” del gobierno en reconocer que en todos estos meses es muy poco o nada lo realizado para dinamizar la actividad del país no resulta suficiente, pues la reacción ya llegó un poco tardíamente, cuando que desde hace varios meses que se les viene señalando acerca de estas falencias que lamentablemente serían atribuibles a la falta de gestión y también aptitud, de los que se han comprometido con Mario Abdo a llevarlo adelante, pero que estuvieron durmiendo “el sueño de los justos” por 9 largos meses.
Los gremios empresariales les han reclamado con vehemencia a Marito que su gobierno no podía seguir empeñado casi exclusivamente en la actividad política descuidando lo más estratégico, primario y prioritario que conforman las actividades productivas, comerciales e industriales que “piden socorro” pues precisan con urgencia un auxilio que los pueda sacar de vuelta del “fondo del río a la superficie”.
No podemos seguir manteniéndonos insensible ante esta realidad insoslayable. El Gobierno Nacional tiene la obligación de dar urgentes respuestas para que no empeore en mayor magnitud nuestra macro y microeconomía que nos permitan abrigar mejores esperanzas de poder salir de esta difícil situación económica por la que venimos pasando.