Esta semana hemos celebrado en Paraguay un nuevo Día de la Madre. Fecha importante y muy simbólica, coincidente con el día de la Independencia de nuestro país. No debemos dejar pasar esta fecha, pues recordar y reconocer a nuestras madres, mujeres cargadas de amor que han dado todo por sus hijos, bien merecen día a día ser mimadas y/o recordadas.

Las mujeres han ganado de a poco más espacio en la vida profesional. Sin embargo, siguen todavía siendo objeto de dura discriminación, machismo y diferenciación negativa. Sobre todo, en los países latinos las mujeres continúan relegadas injustamente en muchos aspectos. Y si a eso le sumamos hechos de violencia, física, verbal y psicológica, es realmente el momento que esto termine.

Todo hombre debe abrir los ojos y darse cuenta de que tiene o ha tenido por lo menos una mujer en su vida. El no querrá que su madre, esposa o hija sea sujeto de algún tipo de violencia o discriminación en algún momento.

Los intentos por terminar con la discriminación y la violencia en su mayoría han sido emprendidos por mujeres, en varios movimientos y campañas, pero por primera vez hace ya unos 4 años un movimiento surgió con un fuerte apoyo inicial de los hombres. Y es así que, en el 2014 en Nueva York, nace HeForShe, un movimiento global propiciado por Naciones Unidas.

Si bien este movimiento global apoyado por influyentes políticos, actores de Hollywood y líderes mundiales de opinión, tuvo su impacto positivo en sus comienzos, luego al perder fuerza también ve frenado su impacto positivo en la sociedad.

Las mujeres merecen mucho más, y no solamente porque la discriminación está mal, es incorrecta, sino porque además si hablamos desde la óptica profesional, los empresarios están muy equivocados cuando no le dan el espacio que merecen. Los hombres y las mujeres nos complementamos, obvio somos distintos, pero nos necesitamos los unos a los otros siempre, y en todo aspecto.

Solo a efectos de ilustrar la gran oportunidad que están perdiendo los ejecutivos al no tener en cuenta a las ejecutivas en altos puestos de dirección, enumeraremos algunos datos estadísticos y de análisis para entender esta realidad.

Las mujeres son en su mayoría más empáticas que los hombres, tienen más facilidad para interpretar lo que le sucede al otro en el ámbito laboral, vital para el trabajo en equipo y la productividad. Son multi-foco, pueden desarrollar más de una actividad al mismo tiempo (nosotros claramente no). Tienen un mayor poder de comunicación, propensas al diálogo y a solucionar conflictos conversando, además de tener fuertemente mejores competencias emocionales. También estadísticamente son más honestas y menos propensas a actos de corrupción. Y esto solo por citar algunos datos analizados.

¿Pero algunos todavía no están convencidos? Citemos entonces ratios analizados por consultoras internacionales como Boston Consulting Group y McKinsey. Las empresas con más mujeres en cargos directivos y gerenciales presentan mejores rendimientos financieros, y que en comparación a las empresas sin diversidad de género muestran un rendimiento de inversión superior por más del 10%-, 48% más beneficios antes de interés e impuestos; y una capitalización del mercado bursátil superior por el 20%. ¿Está claro ahora…?

Finalmente, como dice la flamante embajadora de HeForShe, la actriz Emma Watson, “¿si no soy yo quién, si no es ahora, cuándo?”. Entonces, colaboremos todos para tener un país y un mundo, más justo, sin discriminación y sin violencia, en pos de cada hermosa y valiosa mujer.