- Por Emma Paoli
- Dra. en Ciencias de la Educación
Los maestros tienen probablemente la función más importante de entre todas las profesiones, porque deben formar a hombres libres que logren alcanzar sus metas. Son protagonistas de los cambios que necesitamos como sociedad.
Sobre ellos está el futuro de un país, por lo que también tienen una enorme responsabilidad que tiene que darse con un compromiso de ellos mismos con la permanente capacitación para lograr innovar la educación y conseguir la tan necesaria reforma.
Hemos apuntado la imperiosa urgencia de impulsar una reforma educativa que permita a los estudiantes de todos los niveles enfrentar los desafíos mirando el futuro. Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta es el involucramiento de todos los actores especialmente con todo lo que signifique innovación permanente.
Todos hablamos de la “La educación que queremos”, pero hay que significar que solo cambiando los modelos pedagógicos se conseguirán mejores logros en el aprendizaje. En este punto, es necesario insistir en que la educación debe iniciar con una reforma estructural con el acompañamiento permanente de los docentes, quienes son y deben ser artífices de la aplicación de nuevos modelos.
La participación es fundamental para concretar las transformaciones que necesitamos, pero para ello es imperioso contar con estrategias a mediano y largo plazos que trasciendan gobiernos, y sean traducidas en acciones reales, pensando en una educación motivadora y de calidad. De vuelta en este aspecto, la labor del docente es fundamental.
El sistema de educación en nuestro país nos debe hacer pensar qué debemos implementar para que las instituciones educativas y los docentes logren sus objetivos, centrados en formar buenas personas y con las capacidades para enfrentar los desafíos profesionales.
Tenemos que considerar en este análisis –como dijimos en anteriores artículos– la imperiosa necesidad de generar motivación para que los jóvenes vean el aprendizaje como el arma principal para su futuro. Los procesos educativos y el peso que tienen los docentes no pueden quedar ajeno en ese sentido. Hay que pensar, en ese contexto, que la educación debe ser desde todo punto de vista motivadora. Los docentes, por consiguiente, deben ser motivadores.
Uno de los principales desafíos que tienen las instituciones educativas y los docentes es vencer la falta de motivación de los estudiantes hacia el aprendizaje. Consideramos que maestros más capacitados y motivadores podrán llevar adelante un sistema innovador que permita que desde las mismas aulas se transforme la educación todos los días.

