Por Antonio Carmona

El elocuente mensaje de “Cucho”, aunque se movió en ese territorio de la palabra, amenazante, pero difuso, como para poner marcha atrás o hacia delante, según la respuesta del destinatario, es decir ¿Canto o no canto?

El abogado puso la segunda voz del chantaje: “‘Cucho’ empezará a hablar en cualquier momento…” y el tono melodramático de telenovela, como cuidándose las espaldas: “Las evidencias están guardadas en el exterior”. Una típica “película” de Tres Fronteras.

A estas alturas de las declaraciones ya todo el mundo, al menos el mundo Radio So’o, ya sabía a quién estaba hablando y cuál era el tema del chantaje, como para poner en vilo a la ciudadanía: el acusado añadió unas lágrimas elocuentes, para que no quedaran dudas al respecto del destinatario y del tema en cuestión y deslizó algunos datos, para que todos supieran de quién hablaba: Te recibe en su casa… Solo faltaba la foto que, con ese objeto se había hecho pública, como quien no quiere la cosa, es decir, que había publicado anticipadamente, como garantía de veracidad, en fin, un intento de chantaje públicamente preparado, públicamente anunciado, públicamente lanzado; y que ahora aparece como tal, al no cumplirse, el supuesto compromiso “amistoso”, que, como se puede ver con claridad meridiana de amistoso no tiene ni un pito, ni se trata de un reclamo jahe’o de telenovela, sino de una amenaza que, obviamente, no tiene otro sustento que el posible escándalo público, de ahí que el mensaje se haya lanzado públicamente, con lágrimas de telenovela y aviesa intención política, un intento de canje de silencio a cambio de impunidad.

Afortunadamente para el destinatario, la grosera declaración con lágrimas de cocodrilo, pierde gran parte de su peso como denuncia, al convertirse en un vulgar chantaje, pero vale la pena tomarlo como lección en esta política nuestra de cada día en que cada vez pesa más la plata que el proselitismo en el buen sentido de la palabra; es decir, que los “costos económicos” son una razón de peso para tener peso político, pesos por pesos.

¿Acaso alguien se ha escandalizado porque una diputada anunció públicamente que el cargo que ostenta en el Congreso le costó doscientos mil dólares?, una suma que, sin duda, resulta difícil de alcanzar para el 90 por ciento, por lo menos, de los ciudadanos.

Vale la pena reflexionar al respecto.

Será justicia.

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