- "Duele decirlo, pero hay que decirlo"
- POR PABLO HERKEN
- ANALISTA DE LA ECONOMÍA
- EMAIL: PHERKEN@GMAIL.COM
Al cerrarse marzo y con él el primer trimestre 2019 sigue la marcha lenta de la economía, empeora la crisis argentina, Brasil gatea – puertas al contrabando – y el mundo confundido y nervioso se tropieza. Falta calcular el valor directo y los costos indirectos de la menor cosecha de soja, que “sólo beneficia a unos pocos”, pero engripa a todos. Hoy, subir impuestos, es un autosuicidio. Pero hay que sacar la reforma. Y el precio de los combustibles arde y nos quemará. Realismo, prudencia y sentido de la oportunidad (timing). Se imponen como conducta responsable.
No todo es culpa del Gobierno. No todo el Gobierno funciona. Demasiado mirar hacia atrás, revanchismo, odio y soberbia, rostro y alma permanente del stronismo, en democracia como en dictadura. Gobernar según la agenda de la prensa libre, pero no independiente y mercenaria con sus propios intereses, es fatal. No hay caos ni caída. Pero estamos muy divididos.
Al cierre del 2018 nadie esperaba que en poco tiempo el precio del dólar fuera de 6.150 y 6.230 guaraníes en casas de cambio y bancos. Para la gente y para empresarios. Es que muchos dibujaban un dólar al final del 2019 en un abanico de posibilidades de 6.100, 6.200 y 6.300 como máximo. Se movió en enero, calmó en febrero, pisó más fuerte en marzo.
El dólar de hoy cuesta igual que finales del 2005. Buena pero vieja película. Importa y duele, pero dentro de lo normal, sin entrar en miedo, los 220 y 660 guaraníes más que cuesta comprar el dólar de tres meses y un año atrás. Ojo, aún lo normal, tiene sus costos. Se encarece lo que se importa, los préstamos en dólares y es leña al fuego del gasoil, cuyo precio quema. Nada que culpar al Banco Central que ya vendió más de 250 millones de dólares de sus reservas.
Es que en marzo Brasil, Argentina y la nerviosa economía mundial nos pegaron con todo. Observen muy bien el cuadro con las comparaciones. No somos nosotros con el dólar más caliente. Socios del Mercosur y Chile nos superan: aquí subió 1,7%. Se complicó Brasil con un Jair que no garantiza cambios rápidos y ordenados y tocó 4 reales. Y la reelección o no de Macri politiza una economía en crisis (50% de inflación y 32% de pobreza), a la espera de la salvación del FMI en abril. Y tocó 55 pesos. Si tomamos tres meses 2019 estas son las variaciones: Argentina lidera. Con 3,5% de suba estamos mejor que Uruguay. Algo lejos de un Brasil que empezó bien. Y México, Chile y Colombia tienen monedas más fuertes en el global. Venezuela “vuela”.
En tiempo y forma el Banco Central nos entregó el viernes su informe sobre el último trimestre 2018 y cierre del año: un primer semestre excelente y un segundo para el olvido, con desaceleración confirmada y un crecimiento final del 3,6% (muy inferior al 5% anterior y en línea con la marcha futura “por debajo del 4%”). Suelo enseñarle a mis alumnos dos lecciones de buena vida: nunca, nunca, “ver” el vaso medio vacío. Es mental y define tu calidad de persona, si serás constructivo en vez de destructivo (mayoría del pueblo paraguayo). Y, siempre desea, espera lo mejor, pero prepárate para lo peor. Sin miedo. Sin bajar los brazos. Como en este año. Con este gobierno. Duele decirlo pero hay que decirlo.