- Por Eduardo “Pipó” Dios
- Columnista
Nadie discute la capacidad política, dialéctica y, por qué no, intelectual de Nicanor. Esa inteligencia y oportunismo, o gatopardismo, le sirvieron para llegar, nada más y nada menos que a la Presidencia de la República.
Le ganó la interna a un outsider peso pesado, como ODD (que sigue reclamando fraude), y las generales con el, apenas, 37% de los votos a una oposición dividida en 3 y con Lino’o proscripto. Con esa débil legitimidad, sin embargo, supo consolidarse en el poder, autodenominándose Tendota... Quizá esa falta de autocrítica y ese peligroso ego descontrolado hayan terminado en su catastrófica debacle del 2008, entregando el poder a Lugo y la oposición en un hecho que, bajó del poder al Partido Colorado después de 50 años.
Eso le valió ir a la llanura con el mote de “Mariscal de la Derrota”, pasó a ser casi un paria al que nadie quería rondando su movimiento.
Pero la política tiene esas cosas, nunca hay muertos lo suficientemente muertos para que alguien no los resucite. Y fue Horacio Cartes quien le dio una importante embajada para que el vapuleado otrora Tendota, del vozarrón tan característico, volviera cual gallina mojada a aparecer en la escena. Cartes se bancó las críticas de los medios y la oposición al poner a un cuestionado amigo del kirchnerismo, del cual llovían denuncias de grandes negociados en Yacyreté, pero cumplió su palabra y se la bancó.
Por supuesto que Nicanor, que solo es fiel a Nicanor, casi siempre, al menos, usó el cargo para, dicen, intentar fatear con sus amigos y, dicen también por ahí, socios Cristina y De Vido (uno en cana y la otra en vías de), lo que terminó con el pedido de HC de que renuncie antes de que lo vuele de una patada. Volvió y, clásico en él, se volvió muy crítico a Cartes... Vio la “Luz”.
Pero es política. Hasta ahí es normal. Ahora bien, su resurrección política se empezó a gestar y con su pequeño movimiento y su gran capital económico juntado, quién sabe cómo, o sea sabemos nio, pero nadie le investiga en serio, se lanzó al Senado, logró entrar en la lista, meritorio tratándose de un cadáver político, con más detractores que fans, pero sabiendo utilizar viejos favores de algunos caudillos.
A muchos nos parecía bien que un ex presidente, con experiencia política, formara parte con voz y voto del Senado, si hasta uno echado por mal desempeño, como Lugo, tenía ese derecho, por qué no uno que terminó en tiempo y forma. Lastimosamente, justamente el obispo una vez más torció la ley y la Constitución para dejarlos afuera a Nicanor y a Cartes.
La lógica sería que este político hubiera peleado su lugar democráticamente ganado, pero no... Se vendió por un zoquete. Un zoquetazo, diría cualquier mortal, pero fíjese nomás una cosa, el tipo ya está forrado de dinero para un par de generaciones, una manzana en pleno barrio top de Asunción donde se asienta su mansión, jet privado, estancias, departamentos en Paraguay y el exterior y lógicamente mucho efectivo, siempre aclarando que es muy difícil, sino imposible, demostrar algún origen legítimo, pero bue... ¿Qué necesidad tenía de caer en eso? Ninguna... pero “la cabra estira al monte” a Nicanor, le gana su ambición de dinero antes que la política. Ni siquiera exigió nada, como ser candidato a la Junta de Gobierno del oficialismo, simplemente el zoquetazo...
¿Cómo termina esta historia? En solo 6 meses ha cumplido con lo que los que lo conocen esperaban de él... Corrupción, desmanejos, coimas, prepotencia y manipulación política. El Gobierno lo mira complaciente por ahora, hace oídos sordos a las denuncias diarias de propios y extraños. Quizás le es funcional, útil o le temen... ¿A qué le temerían siendo que su peso político es mínimo? Quizás sabe cosas o roba para la corona. Caerá Nicanor tarde o temprano... Irá nuevamente al ostracismo que ya conoció, esperando algún otro salvatore que le dé la mano... para, como siempre, morderla.