Definitivamente este siglo XXI está marcado como el del cambio, creatividad y capacidad innovativa que vemos todos los días en los diversos segmentos de negocios y que han pasado a constituirse en un nuevo modelo de consumo y estilo de vida de la población no solo de nuestro país, sino a nivel mundial. Los avances y creaciones de nuevas plataformas digitales constituyen el ADN de nuestro día a día, lo cual se patentiza a través del uso masivo de Facebook, WhatsApp, Youtube, entre otros que nos han puesto a la distancia de un click la magia de la tecnología, y donde el mayor baluarte lo ha constituido la telefonía móvil, que ha pasado en los últimos 20 años a constituirse en uno de los compañeros “fieles e inseparables” de la gran mayoría de los seres humanos.

Paralelamente, están los diversos medios digitales de amplia difusión y uso a nivel mundial como Amazon, Booking, tiendas digitales de hipermercados y cadenas de farmacias, como también los servicios de delivery brindados a su clientela por la gran mayoría de bares y restaurantes de todo el país. El ritmo de vida vertiginoso del mundo actual en donde todo casi “es para ayer”, estas nuevas modalidades de consumo digitales han traído un enorme progreso y facilidad, acortando enormemente los tiempos de ciclos de diversos tipos de transacciones, que hace algunos pocos años nomás las teníamos que realizar a través de nuestra presencia física en todas estas tiendas. Y yendo al caso específico de Amazon, en donde uno tiene a disposición a las principales tiendas que ofrecen todo tipo de productos de alta gama y “recién salido del horno”, y que uno desde la comodidad de su hogar puede ir visualizando y cargando al carro de compras todos los tipos de productos que nos puedan interesar adquirirlo, para lo cual solo se precisa de una tarjeta de crédito y una casilla (no excluyente) en Miami, lo cual 10 años atrás resultaba casi impensado.

Los amantes de la lectura tienen en sus manos las últimas novedades de libros técnicos y de otras disciplinas en las mejores librerías del mundo que también los pueden adquirir a través de las plataformas digitales estructuradas a dicho efecto.

Y no podemos dejar de mencionar a las instituciones financieras (bancos, financieras, y cooperativas de ahorro y crédito), que a través de sus páginas web ofrecen a sus clientes la posibilidad de realizar diversos tipos de transacciones online, convirtiéndose en uno de los principales “caballitos de batalla” de estas entidades para la captación y cada vez mayor fidelización de su clientela (actuales y prospects). Hasta inicios de este siglo no menos del 80% de los niveles de ingresos/rentabilidad de estas instituciones provenía de los productos crediticios. Hoy día, con el uso activo de estas plataformas digitales, los no crediticios han pasado también a constituirse en uno de los puntales de sus negocios globales formando parte junto con aquellos en sus mayores fuentes de ingreso, lo que hace que estas entidades cada vez se reinventen más y más, pues en el caso específico de nuestro mercado, que es estrecho y muy competitivo, no cabe otra más que innovar y crear, pues hoy día “el que no corre, vuela”.

A pesar de los avances cada vez más vertiginosos de la tecnología, siempre será necesario la mano del hombre, aunque es dable reconocer que en la medida en que todos estos flujos de procesos y nuevos productos que antes eran manuales y hoy día 100% digitales inciden negativamente de alguna forma, pues basta mirar por ejemplo en la plantilla global de las entidades financieras y se deduce que muchas de ellas han podido incluso racionalizar su cantidad de funcionarios, pues el objetivo primario de estas es minimizar al máximo nivel posible su estructura global de costos y gastos operacionales sobre el nivel global de ingresos, que les permita mejorar cada vez más tanto el ROA como el ROE. Todo esto nos demuestra claramente que los nuevos modelos de consumo de la población mundial han cambiado, y es dable esperar que la tendencia se mantenga o incluso pueda ir creciendo y diversificándose no solo ya en progresión aritmética, sino geométrica en muchos casos específicos de productos y servicios que son puestos a disposición de la clientela. Vivimos en el mundo del cambio. Ya nada es estático, pues definitivamente el que pretende seguir adoptando una política conservadora de comercialización y de no aggiornarse a los usos y costumbres actuales tarde o temprano son serios candidatos a “sucumbir”. Así de simple y complejo a la vez. Pero es el mundo en el que vivimos hoy día y habrá que aceptarlos si pretendemos seguir siendo rentables y competitivos.

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