• Por Jorge Torres Romero

Esta es la brillante oportunidad que tiene la oposición de conquistar por primera vez la intendencia de Ciudad del Este en los comicios, que así como están las cosas, atropellando la autonomía municipal propiciada por Diputados y avalados por el TSJE, se harían el próximo 5 de mayo.

El escenario es bastante predecible. Por un lado, en el sector interno que lidera Mario Abdo, Colorado Añetete, ya pululan candidatos para el cargo, desde el propuesto por el que está en Viñas Cué, encerrado por supuestos vínculos con el narcotráfico, hasta los sugeridos por el equipo que lidera el gobernador de Alto Paraná, Roberto González Vaesken. Es decir, en el propio oficialismo ya existe una marcada división.

El movimiento Honor Colorado también presentará una candidatura, quizás una figura desvinculada a la familia Zacarías, pero categóricamente con el apoyo político de este sector que durante años mantuvo la hegemonía política en la capital del Alto Paraná.

En las internas, triunfe el candidato de Añetete o de Honor Colorado, ni el segundo acompañará al primero ni el primero al segundo. Es imposible que aquí pueda repetirse esa unidad granítica. Los seguidores de HC ya conocen de traiciones incentivadas por el propio Abdo Benítez y, si triunfase el candidato añetete, ante los antecedentes de traición, ¿por qué los cartistas acompañarían al candidato oficialista?

Frente a esta coyuntura, la oposición podría articular una estrategia y consensuar con una figura atractiva la posibilidad de conquistar el cargo tan apetecible para los políticos por tratarse de la segunda ciudad más importante del país.

El afán de venganza de Mario Abdo para con sus detractores políticos es tan grande que por lo visto prefiere asumir el costo político de convertirse en el nuevo “mariscalito de la derrota”.

Una cosa es la lucha contra la impunidad y otra la persecución, el pase de factura y la venganza política. Si con Ciudad del Este y los Zacarías el problema era la impunidad, la Fiscalía ya los imputó, la intervención ya se aprobó y la renuncia de la intendenta ya había sido aceptada por mayoría absoluta de la Junta Municipal.

Lo que sucedió después ya fueron golpes gravísimos al Estado de derecho, reitero, todo bajo el guiño del Presidente con un abierto y escandaloso atropello a la autonomía municipal y la complicidad de los tres ministros del Tribunal Superior de Justicia Electoral que sí buscan impunidad ante las causales de juicio político que pesan en contra de ellos.

En Paraguay hoy existe un grupo dominante, políticos y algunos medios de comunicación que se erigen como la voz de la democracia, la verdad y la justicia, pisoteando toda norma legal. Este grupo dominante puede hasta desconocer fallos judiciales (caso senaduría Cartes y Nicanor) y hasta ignorar una legítima decisión de una mayoría de concejales que se rigió por la Ley Orgánica Municipal.

Para sobrevivir políticamente hoy, hay que formar parte de este grupo dominante, no importa que seas corrupto, (Friedmann, Cuevas, Samudio, Lugo) estos pertenecen al grupo de los amigos y pueden actuar por encima de la ley.

Este es el gobierno de la gente, de la gente que responde al Presidente, el resto no llega a fin de mes, no consigue medicamentos ni atención en los hospitales, las aulas se siguen cayendo a pedazos y no se avizoran planes concretos. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.