Pedro, de la Ande, y Natalicio, de la Essap, creen que los casi 8 millones de paraguayos y residentes de esta bendita y querida tierra ¡somos todos estúpidos! El sufrimiento, necesidades y pérdidas que arrojan la ineficiencia de ambos al frente de sus respectivas instituciones son nada con relación a la rabia que desata en la gente las burdas explicaciones técnicas para justificar paupérrimas gestiones. Los cortes de energía y la falta de agua en distintos puntos del país en estos días de intenso calor no tienen comparación en la historia de la transición a la democracia. Como nunca antes, estamos viendo a poblados y ciudades enteras sufrir las consecuencias de la indiferencia de tan insensibles funcionarios.

En primer lugar, Pedro piensa que los usuarios de la energía eléctrica somos cada vez más estúpidos al creer que no nos damos cuenta de que sus explicaciones sobre los constantes cortes del fluido eléctrico son en el fondo una burla para quienes tenemos un mínimo de uso de razón. No hace falta ser ingeniero, técnico o experto en sistemas eléctricos para darnos cuenta de que ironiza al decir que los picos de consumo energético se dan porque la gente usa cada vez más aire acondicionado o sostiene, por ejemplo, que los transformadores explotan en cada manzana porque los vecinos conectan cada vez más AA en sus casas.

“Sabíamos que esta crisis era prácticamente inevitable por el calor que hace este año con relación a años anteriores y por la falta de inversión acumulada de más de diez años”, declaró en estos días. Es para reírse, a lo Mario, quien esta semana se burló del aniversario del golpe de 1989 y del advenimiento de la libertad en Paraguay.

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Lo que hace es justificar su propia deficiencia, ya que la Ande cuenta con un sofisticado sistema de detección de carga por cada centímetro cuadrado de la República y cuenta con estadísticas de consumo por minuto, hora, semana, mes, año o quinquenio, lo que le permite obtener datos estadísticos precisos sobre consumo a futuro.

¿Por qué la Ande no hace las previsiones, ya que al final de cuentas el ente regulador cobrará un montón de dinero por estos “picos de consumo”? ¿Por qué no trae del Brasil transformadores de primer nivel y de gran potencia para cada barrio en vez de hacer los cambios con unidades económicas que se derriten con 30 grados de calor? Las inversiones siempre son necesarias, pero que diga eso y tratarnos a todos de tontos, llegando al extremo de amenazar a la gente de que va a pagar 10.000 guaraníes más mensuales por cada grado de temperatura que baja.

Es más, pide a la gente que use el aparato enfriador pero solo a una temperatura de 24 grados para reducir el consumo. Cualquiera sabe que el consumo varía según el tipo. Una unidad de 12.000 BTU no es igual a un AA de 18.000 o 24.000. Así que, Pedro, no hay que subestimar la inteligencia del pueblo.

Dudo mucho de que Pedro y su familia utilicen su AA en 24 grados de temperatura en su mansión de Asunción o San Ber, con tanto calor. Pide lo que no hace, ni lo hará, con más razón porque los funcionarios de la Ande tienen exonerado un alto porcentaje de electricidad, lo que los convierte en ciudadanos especiales y “no comunes”, como diría un tal Portillo.

Pedro se pasa justificando su propia ineficiencia, criticando y cuestionando las escasas inversiones realizadas en administraciones anteriores. Sufre de amnesia, ya que está al servicio de la Ande hace casi 30 años. ¿Cuál fue su aporte en la Ande? ¿Por qué no avisó de esta situación antes?

La Ande está en boca de todos, no precisamente por su eficiencia. En cada agasajo, encuentro o reunión de amigos salta siempre el factor electricidad y la falta de agua como temas de conversación. Cansa, pero es nuestra realidad. En medio de tantas quejas, un amigo resumió lo que el pueblo piensa en realidad. “Pedro es un gran vivito porque tiene más de 28 años en la Ande y se pega el tupé de decir hoy que antes no se hizo lo que se debió hacer y repite que el pueblo es el culpable porque no declara su consumo. ¡Es una falacia!”.

Por otro lado, Natalicio en el primer round ya defraudó. Este verano, más que nunca, se siente la falta del vital líquido, lo que motivó a miles de afectados a llevar a cabo inclusive cierres de calles o rutas. Son medidas extremas adoptadas por la ciudadanía solo cuando los problemas y necesidades ya son realmente graves. Es que puede faltar energía eléctrica, pero no el agua. En otras ocasiones faltaron uno de los dos, pero no de manera coincidente por tanto tiempo como ahora, no.

Se están por iniciar las clases, es momento de que el Ejecutivo los siente a Pedro y a Natalicio en el pupitre para enseñarles y meterles en la cabeza que con el agua y la electricidad del pueblo “no se juegan”. No es para menos: “Juegan con fuego”. Abusan de la paciencia de la gente y se pegan el lujo de meter el dedo en la llaga con ironía y burlas. Esto va a repercutir en la imagen de gestión del Gobierno ante el primer desafío electoral. Al menos es la herramienta a mano del pueblo para un ejemplar castigo.

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