• Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
  • MBA

Siempre se tornará más complicado si no existe una buena política que se ocupe de controlar en forma eficiente y eficaz el flagelo de ingreso masivo ilegal de productos frutihortícolas provenientes de Argentina y Brasil.

Solo sería aceptable cuando las condiciones climáticas del campo y/o otros factores endógenos no sean favorables para la obtención de una buena cosecha que en volúmenes pueda satisfacer los requerimientos de la demanda de nuestro mercado interno.

Y por el otro lado están los intermediarios. Son pocos a nivel país los que fijan los precios con muchos oferentes que no poseen la suficiente capacidad de definición y poder de negociación sobre la fijación de los precios de ventas.

Es en todo esto donde el Estado a través de los organismos técnicos debería desempeñar un rol importante y dinámico, de tal forma a que nuestros pequeños productores puedan tener la posibilidad de comercializar sus productos a precios mucho más remunerativos y rentables que permitan ir superando la franja de pobreza en que se encuentran.

Mejorar infraestructura y eliminar la intermediación:

Se torna necesaria una política consistente y sustentable en el tiempo de comercialización para el productor de la agricultura familiar campesina a nivel país.

Para evitar o disminuir al máximo su dependencia de los intermediarios, deberían tener sus propia infraestructura logística, que les permitan a través de la creación de una bolsa de productos y asociados en pequeñas cooperativas o asociaciones tener la suficiente capacidad negociadora con los compradores finales que en su mayoría los constituyen los mayoristas (mercados de abasto, supermercados, restaurantes, ente otros) que les permitan poder tener una producción mucho más diversificada y atomizada durante el año con ingresos lineales de ser posible durante los 365 días y no solo en 2 a 3 meses como ocurre hoy día en muchos casos, con lo cual estarían fortaleciendo su gestión económica y por ende su capacidad de repago, como para ser considerados sujetos de créditos en las instituciones financieras los cuales a muchos de ellos les son esquivas, justamente porque desde el punto de vista cualitativo y cuantitativo no reúnen los requisitos mínimos exigidos por estos entes.

Se deben mejorar los caminos de acceso/salida hacia donde produce la agricultura familiar, y que no se limiten casi exclusivamente a la infraestructura vial que facilite los agro negocios que son de mucho mayor magnitud por su carácter mecanizado y extensivo.

Mercados:

Otra medida que puede mejorar la situación del sector es repensar los mercados. Cabe recordar que durante el gobierno anterior hubo una iniciativa de parte del Estado para que todas las compras públicas de productos frutihortícolas provengan de la agricultura familiar campesina. Esta, sin embargo, se frustró debido a la descoordinación y/o otros factores que pudieron haber contribuido a que no prosperara, en donde todo lo destinado al almuerzo escolar a nivel país debían provenir de estos pequeños productores del campo.

Importante resulta mencionar que las gobernaciones y municipalidades deben fortalecer los mercados locales correspondientes a los diversos departamentos a nivel país dando un énfasis especial en todos aquellos sitios en donde los bolsones de pobreza se ven mucho más acentuados.

El objetivo primario debería ser, el de generar las condiciones para que estos pequeños productores no recurran más a los intermediarios quienes son los que mereced a su capacidad económica-financiera siempre seguirán llevándose la “parte más substanciosa de la torta”.