• Por Augusto dos Santos
  • Analista

Hay varias fiestas muy concurridas y tradicionales en Hawái. Por ejemplo, el día del Rey Kamehameha I, cada año el 11 de junio. O el día de la Admisión de Hawái como Estado, que se denomina también “Statehood Day”, que se festeja anualmente el tercer viernes de agosto para celebrar el día en el que Hawái se convirtió en el estado número 50 de Norteamérica. Por citar otra fiesta hawaiana famosa, la “Lei Day”, que se celebra anualmente durante la primera semana de mayo. O el Boy’s Day también es denominado Tango no Sekku, que en realidad es una festividad japonesa que se originó en el año 629 y luego llegó a Hawái.

Pero la fiesta hawaiana más concurrida se encuentra a 11.722 kilómetros de aquel estado insular de los Estados Unidos, en Pilar, Paraguay, y funciona en la primera semana de Enero hace unos 30 años.

Cada año reúne entre 20 y 25 mil personas con tanto éxito que en las 5 primeras páginas del buscador de Google, al pulsar la frase: “Fiesta Hawaiana”, el 80% de las referencias a organizaciones festivas tiene relación con la fiesta de Pilar, casi todas las demás a cómo organizar una fiesta hawaiana y alguna que otra a una fiesta hawaiana en Córdoba, en San Francisco, en Belem do Pará y no falta alguna que se refiera a una fiesta hawaiana en Hawái también.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

MÁS QUE UNA FIESTA

Si uno trata de entender qué hace a una fiesta hawaiana tremendamente concurrida, sosteniéndose sin fallar un año en calidad y concurrencia, en un sitio que tiene tanto parecido a Hawái como yo a Tom Hardy, sin montañas, sin mar y sin volcanes, y donde nunca puso su pie un hawaiano, no existe otra respuesta que dos frases: la obstinación y la perseverancia.

Ambos valores pertenecen a varios pilarenses que estuvieron en el nacimiento del evento, pero principalmente a una señora llamada Gilda Olmedo de Quintana, que en Pilar solo la conocerían como doña Kitu. Ella fue la creadora y fundadora de este evento para apoyar la obra de jóvenes becarios de Pilar para una organización internacional denominada AFS. Doña Kitu fue protagonista de otros episodios como ser la madre del luego senador Gonzalo Quintana. No es cuestión de hacer comparaciones sobre cuál obra pudo haber sido más importante, dicen con ironía los amigos de barrio de Gonzalo.

Doña Kitu es un ejemplo de obstinación no solo en este capítulo, sino en muchos otros. Ella quería que el intercambio de becarios de esa porción del Paraguay con sitios como Estados Unidos, Australia, Noruega, etc., fuera un hecho constante. Y lo lograron y ello marcó a una generación de pilarenses que –viviendo en el peor aislamiento– aprendieron las artes de ser universales. Desde fines de los 70, la educación de los jóvenes de Pilar tuvo como espejo el tener compañeros becarios de países del primer mundo y el tener –al mismo tiempo– la expectativa de estudiar en algún colegio del primer mundo mediante el mismo sistema. Lo que a su vez sirve para salir de ese provincianismo derrotista que nos impide golpear puertas y sentirnos parte de lo más importante.

BECAS

Estaba recordando esta hermosa historia de mi pueblo mientras leía en algún lugar sobre la intención del Ministerio de Educación de “absorber” (que fea palabra) el proyecto de las becas Becal, actualmente en manos del Ministerio de Hacienda.

Hay algo que aquí mete ruido. ¿ Por qué cambiar de estructura algo que –oh, milagro– todos están de acuerdo con que funciona muy bien?

(EN RESALTO)

¿Cuál es el sentido de mudar las becas Becal de un lugar exitoso como es la gestión económica del Estado, en Hacienda, a un húmedo sitio de incertidumbres como es el sistema educativo en el MEC? ¿Por qué arriesgar con lo que funciona?

00

¿Por qué llevarlo de un recipiente con 20 años de éxitos, como es la gestión económica del Paraguay, a una cuna desvencijada de fracasos como es el Ministerio de Educación? ¿Cuál es la obstinación negativa por la cual nos conducimos nuevamente hacia esa ecuación tan paraguaya de canjear certezas por incertidumbres?

Desde nuestra opinión, las becas Becal fueron la principal obra del gobierno que se inauguró en el 2013 y culminó en el 2018. Solo hay que mirarla desde la perspectiva más sabia del universo: la agricultura. Becal es una extraordinaria siembra de futuro.

No hay que jugar con ella. No importa que Petta no fuera amigo de Cartes. Hay apuestas que deben mantenerse en el nicho de los exitosos, y el manejo de la economía es un nicho exitoso. Si nos vamos a pelear porque es mas lógico que Becal esté en Educación que en Hacienda, sencillamente hagamos una lista larga de cosas y emprendimientos que no parecen lógicos, pero cambiaron la historia del mundo o lo mantienen funcionando bien.

Por ahora, todo lo mejor que podríamos hacer con las becas Becal es dejarlas funcionar tal como hasta ahora. Mínimamente dejar que la siembra germine en un lugar seguro. Mientras tanto, hay mucho que hacer en el MEC como asegurar el techo de las escuelas.

Déjanos tus comentarios en Voiz