Aplaudo sinceramente la decisión del Gobierno de bajar el precio de los combustibles entre 200 y 300 guaraníes. Correcta, necesaria, muy oportuna, razonable, en línea con mis propios números, cierre ya anunciado el miércoles 19. Todo menor precio ayuda al consumidor y al productor, mejor a los más pobres. No tengo la fórmula que Patricia Samudio ahora dice usar para calcular los precios de Petropar; de ahora en más con ajustes mensuales, automáticos, a los ojos de la gente. Me alegra el descubrimiento. Pero la baja de precios tardó mucho, los pobres perdieron igual y los ricos ganaron más. El gobierno de la gente perjudica a la gente, excepto a la protegida por el paraguas de Petropar: los empresarios privados casi dueños del negocio de los combustibles en Paraguay; que ahora ¿también? copian a la estatal y abaratan sus precios de venta. ¡Qué coincidencia! La demora fue de casi 10 días. Y con mala ejecución. ¿Por qué ir hasta ayer sábado? ¿Y el pasaje? En los tiempos del combo nos manejamos como tombos. El viernes deberían haber renunciado Patricia Samudio y Alejandro Peralta Vierci. Por ineptos, cómplices y milésima de dignidad. Ya es este el gobierno con peor política de comunicación, por lejos. Convirtieron al combustible y al servicio militar en armas de combustión. Disparos directos al propio presidente de la República, heridas abiertas al país.
El miércoles al mediodía apuntaba que el precio internacional del gasoil “hoy” es el mismo del 12 de setiembre del 2017 y 12% inferior al del lunes 26 de noviembre pasado, cuando el presidente Mario Abdo Benítez rogara por favor a Patricia Samudio bajar el precio del gasoil ante al llanto desgarrador de la gente. Fui uno de los que más gritaron. El precio promedio de los últimos 15 días es casi 9% más bajo que el periodo anterior. El de 30 días se achicó 18%. En el mundo, el valor del barril de petróleo se “desploma” y “derrumba” hasta mínimos de agosto del 2017 porque la economía global se desacelera y sube la sobreproducción con récord en EEUU y Rusia. Y el fortalecimiento del dólar parece entrar en zona de enfriamiento, más allá de los saltos por días con turbulencia.
Estos son números fríos, los míos. Patricia Samudio tiene los suyos. Los técnicos de Petropar también. No son iguales, los oficiales. Patricia maneja números políticos, de favores electorales, de apoyo al proyecto presidencial y a grupos económicos con poderosos medios de comunicación y de interés a la clientela privilegiada de las empresas privadas en el negocio de los combustibles en nuestro país. Exacta marca registrada del estronismo. Petropar de ayer le importa poco, Paraguay de hoy igual, paraguayos consumidores pobres son de segunda. La esperé con cristiana resignación muchos días. Su nada fue bendición. Y pedí bajar “ahora” –ya– en 150 guaraníes el litro el precio del gasoil. Lo mínimo. Volver así al gasoil 300 guaraníes más barato de fines de setiembre del 2018. Con un pasaje también menor. Y cuando llenaba mi apunte cayó del cielo el Twitter de Mario Abdo, que a juzgar por la foto parecía más bien subir del infierno. El precio del gasoil baja a G. 4.880 inferior al G. 5.230 del 1º de octubre. Genial.
Juan Pueblo y Rosa María compartieron con los suyos la cena de Nochebuena con menos dinero del que les correspondía tener en sus bolsillos y para sus estómagos. Compraron menos “cosas” porque la plata alcanzó aún menos. Y casi estuvieron a punto de sufrir lo mismo “faltando cinco pa’ las doce” al juntarse en la mesa familiar. Nos falta algo, dijeron. Se les robó. Y Patricia fue la ladrona, con cómplices económicos, padrinos políticos y prensa amiga. Todos los números son fríos. No lo son el corazón y el estómago de la gente, la más humilde, la más necesitada, la que votó al presidente de la gente. El que la puso a Patricia en Petropar para su destrucción ¿la de ambos? A Patricia la respeto, pero como inhumana. ¿Sacarles el pan a los pobres para que ganen mucho más las compañías privadas vendedoras de gasoil? ¿En el diciembre de la Virgencita de Caacupé, Nochebuena y Navidad, y casi casi con la familia unida para despedir al año viejo y abrazar al nuevo con la fe y la esperanza de siempre, con el justo de lo justo? ¿Achicando aún más a David para engordar todavía más al Goliat con su gente protegida y privilegiada? ¿Por un no a otros 150/200 guaraníes menos? Esto es traición, inhumano, maldición. Siento vergüenza propia por mi Juan Pueblo y Rosa María. Poder hacerlos un poquitito menos infelices con tan poco. Y no lo consigo. Abrir corazones inhumanos es como encontrar petróleo en el desierto y morir de sed.
Por cierto, el mundo tiene a Santa Patricia, virgen y mártir, nació en Constantinopla en el 665, es segunda patrona de Nápoles, entregó su riqueza entre los pobres. Cualquier diferencia con nuestra “Santa” Patricia es pura verdad. Por cierto, no fue la prensa amiga con sus tres brazos de abrazo al Gobierno en el juego por el poder la que escuchó y transmitió la voz de queja de la gente. Fuimos nosotros. Cuidado. Prensa que busca poder lo ensucia. Y hoy el chiquero les queda chico. Por cierto, el gasoil cuesta menos que antes del 1º de octubre, cuando subió 300 guaraníes. Genial. La presión derrotó al Gobierno. No se quería el aumento porque Patricia defiende intereses privados, quiere, necesita al Petropar tipo David con dengue frente al Goliat privado con vitaminas. La foto del Twitter lo dice todo. Triste imagen. Más que mil palabras. Peor cara que la del Presidente imposible. Más en Ohio que en Asunción. Parecieran estar por anunciar que subirán en 50% los precios. En vez de bajarlos.
Señor Presidente, con el mayor respeto, y forzando buscando ser escuchado, desde cierto punto de vista, Patricia es lo más parecido a Nicolás Maduro, el matón que nuestra izquierda de la billetera aplaude y protege. No permita que el bolsillo de nuestros pobres deje de ser envidiado por nuestros hermanos venezolanos en desgracia. “Santa” Patricia, oramos por vos a Santa Patricia. Somos humanos y devotos. Duele decirlo, pero hay que decirlo.

