- Por Eduardo “Pipó” Dios
Me importa dos pepinos (acá no se pueden escribir groserías, amigo...sino) que me traten de “ista” o “empleadito”. La gente que me importa y yo sabemos cómo pienso y por qué pienso así y es suficiente. Los “haters” y sus variantes pueden seguir mascullando su odio que yo ni me doy por notificado. Le explico esto no porque quiera quedar como superado, sino para que quede claro que lo que viene a continuación es porque así lo veo yo.
Y es que esta historia de los “gua’unte” investigadores, denunciantes y repentinos buscadores de la justicia y la verdad revelada me tienen bastante podrido, como les pasará a muchos.
Resulta ser que Rodolfito, el senador que no debería ser senador si estuviéramos en un Estado de derecho real y un par de parlamentarios más, con los auspicios y el apoyo de Marito y el grupo “Torquemada selectivo” de la calle Yegros, son ahora los buscadores, los investigadores. Un caso como el de Messer, en el que en un país medianamente normal debería ser investigado por la Justicia y, en el peor de los casos, monitoreado de cerca por los medios y eventualmente el Congreso, si hiciera falta. En caso de dudas sobre el actuar de la Justicia los parlamentarios podrían exigir al pleno que sus representantes en el Jurado de Enjuiciamiento presionen un poco (presión en el buen sentido de la palabra, ya que estamos en Paraguay).
Pero no, acá estamos para el circo, la condena mediática, el show. ¿Y quien más que el Farandulero Frustrado de Rodolfito? Mandado a hacer para dicho efecto. Más no se le puede pedir a este pobre niño rico que pasó con más pena que gloria por los cargos que ocupó, sin olvidar los agujeros que no quiere explicar en la Gobernación del Guairá. Se suma Querey que es médico y así mismo entiende de lavado de dinero y delitos similares igual de complejos.
Pero ellos no están para entender. Ellos ponen la cara, los muchachos le escriben el libreto. Total, respondan lo que respondan los “convocados”, los chicos de ABC pondrán lo que se les canta. Sacar de contexto, inventar, entrecomillar, vale todo.
No importa nada. El objetivo es “apretarle a Carter” para que le deje de criticar a Marito y su corso añetete a contramano. Y así nos seguimos cag...ndo en todo, la comisión bicameral es un simple Tribunal de Inquisición y apriete político, cuasi mafioso, único instrumento para un gobierno que en menos de medio año hace agua por todos lados, víctima de su propio origen, basado en el pacto con los brujos, enemigos y roscas de empresarios inescrupulosos, sin olvidar los vínculos con los narcos de la frontera cada vez más evidentes.
¿Marito cree que esto tiene sostenibilidad en el tiempo? Quizás su círculo áulico le dice que sí, pero debería él usar su cabeza y no dejar que lo devoren los malos consejos. El tiempo, cada vez más apremiante, dirá.

