- Por Eduardo “Pipó” Dios
- Columnista
No me voy a molestar luego en defender a los Zacarías. No me interesa, que se defiendan ellos, bien grandecitos que están.
Lo que nos ocupa acá hoy, a usted leyendo y a mí escribiendo, es ¿qué va a pasar en Ciudad del Este? Les guste o no a algunos, la ciudad más importante del país, después de Asunción. Un presupuesto de muchos millones de dólares y un flujo subterráneo de dinero que supera la imaginación de la mayoría. El que se haga con el control de Ciudad del Este va a tener un gran problema delante si quiere hacer las cosas medianamente bien o un gran botín si quiere hacer lo que muchos creemos que realmente quieren hacer.
Una junta municipal enquilombada, para ser generosos con el término, dividida en varias facciones en pugna. Si bien para pedir la intervención se creó el G7, un grupo de 7 concejales entre ex zacariístas, ex cartistas, liberales, algún colorado independiente y el inefable Kelembu, y del otro lado quedaron 5 zacariístas aparentemente fieles, hoy, principalmente en el G7, hay poca cohesión y la mayoría peligra todo el tiempo.
En este juego de poder lo que menos importa es lo que quiera el ciudadano esteño, el pueblo como les gusta decir, sino que lo importante es hacerse con el poder municipal. Los pedidos de llamado a elecciones no son escuchados, por temor dicen algunos, supuestamente a que eso “impida la investigación de la administración Zacarías” (sic) o una eventual victoria de los Zacarías en esos comicios. Pero creo que se olvidan de que no es solo una discusión de colorados. Es más, es improbable que el sector interno que obtenga la chapa oficial de la ANR en una eventual elección tenga el apoyo del perdedor, sino que todo lo contrario. Y eso si los opositores juegan bien sus cartas podrían poner el municipio en manos opositoras. Por ahí hay quien dice que la alternancia a veces es buena.
El que no tiene gente de su sector en la pelea, o aparentemente no tiene, es Marito, que sin embargo prefiere derrocar a los Zacarías para después ver “qué hacemos”, la fórmula que más fracasos ha traído en todo el mundo. Pero tampoco esperemos que el añetetismo esteño, liderado por el ignoto y hasta ahora poco serio gobernador Gómez y el preso Ulises Quintana, sea una solución más que para sus propios bolsillos y los de sus acólitos.
¿Terminará Ciudad del Este gobernada por Kelembu? Será esta la primera señal de que, algún día, Payo será también electo presidente?
Vaya a saber. Lo que sí sé es que a usted, amigo esteño, nadie le va a preguntar lo que piensa o lo que quiere porque a ellos no les importa.