• Por Felipe Goroso S. – Analista.
  • Twitter: @FelipeGoroso

En mi columna política que se publica los miércoles en este mismo diario publicaba hace menos de un mes una a la cual llamé “El Presidente no tiene que escriba”, era un intento de paralelismo con aquel épico cuento de Gabriel García Márquez sobre un coronel que vivía esperando buenas noticias. La escribía marcando varios puntos que la Comunicación Gubernamental del presidente de la República debería mejorar, pero sobre todo esperando que el señor Mario Abdo la lea.

Luego del nuevo exabrupto presidencial, no me queda más que concluir que ninguno de su entorno la incluyó entre los informes de Prensa que le presentan. En una parte de aquella columna mencionaba el sentimiento de pena que me transmite –como paraguayo– el evidente poco apego y cuidado que tiene a la investidura presidencial y como a la cual le está costando horrores acostumbrarse. Los hechos y dichos del Presidente nos lo están mostrando a cada rato.

Lo que sucedió ayer en pleno espigón presidencial, a la vuelta de su viaje a Roma, es una muestra de que el Presidente sigue sin tener alguien que le escriba, también nos muestra que le están haciendo vivir en una peligrosa burbuja de realidad virtual, es una prueba también de que él es el primer boicoteador (probablemente la frase le suene conocida) de su administración tapando las eventuales buenas noticias que podría traer luego de una visita a Italia al dar entidad a comentarios y memes hacia la esposa de un senador (por más amigo que este sea), o críticas a la profesional que maquilla a la primera dama, o diciendo a los gritos que será el primero en ir a la plaza a festejar cuando se trate la intervención a la municipalidad dirigida por un grupo político distinto al suyo, y ojo a esta declaración, que es una abierta presión a otro poder del Estado. Ninguna de estas cuestiones debería de ser ni tan siquiera dignas de ser mencionadas al momento de una declaración presidencial.

Me dirán que son los periodistas quienes le preguntan temas como esos, y es que ese es precisamente el trabajo de los cronistas afectados a la cobertura presidencial y el Presidente debe estar preparado para no decir lo que no quiere. Me dirán que es parte de una estrategia intentando tapar puntos negativos sobre los cuales prefiere no responder, creo que afirmar algo similar a estas alturas ya es pedir demasiado al equipo de Comunicación Gubernamental del Presidente.

Señor presidente de la República, necesitamos que respete la investidura presidencial. Entienda que la investidura es mucho más importante que todos los presidentes que pasaron por el Palacio de López.