• Por Augusto dos Santos
  •  analista  

La tarea más nítida del actual gobierno es la que despliega hasta hoy la Senad golpeando objetivos del narco. A su vez, deja al descubierto las ramificaciones de una relación carnal entre la política y el tráfico de estupefacientes.

Los golpes dados a por lo menos tres objetivos importantes habla a las claras de una eficiencia en la tarea (que es tan importante como la voluntad) ya que ellos han permitido desmontar tentáculos de un negocio que mueve millones.

Al mismo tiempo, particularmente dos golpes: el dado a las actividades de “Cucho” Cabaña y el aplicado a aeropuerto ilegal de los D’Ecclesiis en Santaní establecen una nítida línea de puntos que une a la plata del narco con la acción de políticos y su financiamiento.

Por ello, dentro de la destacable labor de la Senad en estos procedimientos, ha quedado como el costado deficitario y cuestionable el apresuramiento de la institución para determinar que el diputado oficialista, cuñado de la dueña de la pista de aviación, es inocente y está libre de toda sospecha.

Sin embargo, bastaba ingresar a los hangares de la pista para observar evidencias de vínculos como la camioneta “ploteada” para la campaña electoral.

Como si todo fuera poco, una investigación de este diario llega al propio testimonio del gobernador de San Pedro admitiendo haber usado la avioneta capturada durante el operativo para desplazarse durante su campaña electoral, adjudicando esta gentileza al propio diputado declarado inocente “urbi et orbi” por Fiscalía y Senad.

Lo mismo se puede decir de los vínculos anteriormente hallados entre Ulises Quintana y “Cucho”.

El financiamiento de la política

Con estos elementos, aparte de la investigación sobre la gestión de grupos que operan el narco tráfico no se debe descuidar la profundización de investigaciones legales sobre el asunto del financiamiento de la política con estos recursos.

El financiamiento de la política con recursos provenientes del narco no es una exclusividad de los departamentos de San Pedro y el Alto Paraná. Es un problema transversal al mapa nacional.

Tampoco es un problema que se detiene en un sector de la ANR sino aborda gran parte del espectro político nacional, tan vasto que los que pueden estar ausentes son la excepción y no la generalidad.

Siquiera tal financiamiento se detiene en la operación de núcleos mafiosos con enormes volúmenes de recursos narco destinables a las campañas sino en regiones también se ha visto a fincas de cultivadores de marihuana que aportan a las campañas de sus candidatos regionales (derecha-centro-izquierda) desde la humildad de ser el primer eslabón de la cadena o desde sus intermediarios ya más robustos económicamente. Por lo tanto, la irrigación de los recursos del narco hacia la política siquiera es una exclusividad de los capos mafiosos sino de toda la cadena, en un territorio que va desde el Ñeembucú hasta el Alto Paraguay.

Golpes a la normalización

El riesgo que se cierne es la normalización de estos flujos hacia el financiamiento de las campañas y la cada vez más elocuente presencia del narco en las decisiones políticas que se tomen en las ocasiones cruciales como las elecciones.

Por ello ha sido centralmente importante la operación realizada por la Senad en núcleos puntualmente vinculados a la política del esquema narco. Porque la impunidad con que se bombeaban volúmenes de recursos hacia la política, por lo menos, sabrá ser menos grosero y se trazará una línea pedagógica entre lo que está bien y lo que está mal para regiones que han iniciado un proceso de “normalización” del aporte narco a la política. Que los pobladores de estas regiones vuelvan a entender que lo que parecía normal (mover decenas de avionetas sin que nadie se pregunte qué sucede) empieza a verse como sospechoso.

Miedo

Sucede también con el EPP: muchas veces desde el análisis lejano se caracteriza como complicidad lo que en realidad es miedo. Muchas hipótesis militares, principalmente las que se basan en los manuales de guerra de guerrillas de los 60 planteaban el factor de la vecindad cómplice de estos núcleos insurgentes como un factor clave propiciatorio. La misma etiqueta se planteaba generosamente en el caso del emblemático Pablo Escobar.

Sin embargo, no es el clientelismo de los vecinos pobres el principal factor de protección sino el miedo, el miedo a represalias en ocasiones en que el sentido común de estos vecinos los llevara a denunciar lo que sucede. Esta es otra razón por la que operaciones como las cumplidas por parte de la Senad son importantes porque constituyen un mensaje del Estado al respecto que lo que sucede está mal.

El Estado hace de árbitro en un proceso sicosocial de naturalización del involucramiento del narco en el sistema político y social y deja un mensaje sobre lo que está mal y es ilegal.

El camino es largo

El camino es largo porque no somos una isla, ni aún rodeada de tierra, somos parte de un aceitado sistema supranacional que ha llegado a permear a diferentes actores desde el agricultor que cultiva marihuana en Camba Rembe hacia arriba. No se debe olvidar que durante la gestión del Gobierno anterior se desbarató una conexión que aterrizaba en el Paraguay para ser nexo, nada menos que con el Cartel de Sinaloa.

Por lo tanto no es un camino fácil, pero son auspiciosos los golpes que se están dando para dar pasos en el desmontaje de este gigantesco esquema cuya eficiente telaraña cubre casi todo el mapa de nuestro continente.

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