• Por Eduardo “PIPO” Dios

El escándalo de Petropar sigue sorprendiendo a todos. O sea, a los comunes, como diría Portillo.

Es un escándalo de varios niveles, una especie de multiescándalo.

Primero, tenemos la maniobra irregular, ilegal y sospechosa, por la cual se depositan de un día para otro 20 millones de dólares en un nuevo banco, con el que el ente no operaba. Fuera de ser violatorio de las normas operativas y legales de la empresa, surge la sospecha del motivo. La flamante presidenta, Patricia Samudio, tiene una deuda de dos mil millones de guaraníes en ese banco. Oh… caramba, qué feliz coincidencia. Uno que viene del sector financiero ha escuchado hablar de ese tipo de “favores”, no es nada despreciable, para un banco de mediano porte, recibir 120.000.000.000 de guaraníes (sí… está bien… son ciento veinte mil millones de guaraníes, con todos esos ceros que no entran en la calculadora de tu cel kape, pedile a la despensera la calculadora chinita y de por ahí entra, no sé) en cuenta corriente sin intereses y por todo el tiempo que la generosa Patty te lo deje ahí durmiendo. Si le dan el 5% anual son 6.000 millones al año… 500 palitos por mes… 2.000 en 4 meses… Y chau deuda… si querés pensar mal…

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La otra es la venta irregular de 7 millones de litros de combustible (la reserva estratégica de la petrolera estatal) a un solo cliente, que en todo el año no compró más que el 20% de lo que compró de una vez, apenas asumió Patricia… Y que el cliente ansioso asumió como asesor estratégico del presidente de la República. Otra casualidad sumada a otra más que es la que el combustible subió a los 5 días y las estaciones del emblema Petropar compraron con aumento. Siendo rápidos, esta operación tan ventajosa, para el asesor estratégico, le generó un palito verde y monedas de utilidad. Superestratégico. Encima todo a crédito. Súper.

De más está recordarle amigo, que si Patricia no hubiera vaciado los tanques de Petropar, hubiéramos podido evitar la suba aunque sea un mes y usted y yo tendríamos un cien mil más cada uno para el asadito.

Pero bueno, Patricia no se quedó ahí. Ella siempre preocupada por sus amigos de Apesa, que se dice la pusieron ahí, luego de aportar interesantes sumas a la campaña del actual presidente, así como también hizo Patricia, que fue, otra casualidad, la mayor aportante de la campaña, inclusive estando sumergida en multimillonarias deudas, no dudó en poner más de 400 palos para apoyar a su candidato. Esa fe ciega le valió, el ser designada entre las primeras del nuevo gabinete. Aprenda a tener fe señora… la fe mueve montañas… de efectivo en este caso.

Le decía que Patricia no se quedó ahí, porque ni corta ni perezosa fue y le compró gas a su competencia directa, en detrimento de proveedores más convenientes. Convenientes para usted, yo, los comunes, que decíamos más arriba, que usamos el gas para cocinar y no para llenarnos los bolsillos, como estos personajes.

Como verá, Patricia hizo más en 45 días que el creador en 7, sobre todo hizo mucha plata para sus amigos y padrinos. Y quién sabe, para ella también. Igual, los que nos jodemos somos el resto nomás. Sube el gas, sube la nafta, sube el pasaje y sube todo. La fortuna de algunos también sube y dicen que la deuda de Patricia en los bancos es la única que baja.

Pero hay gente que no ve nada de malo en esto. Digo, aparte de Patricia, sus jefes y sus padrinos, hay medios que suelen ser superquisquillosos con estos negociados, pero que ahora no ven nada. Uno de ellos, el que suele ser el más escandalizado, no solo no ve nada, sino que hace una campaña paralela para distraer la atención, con supuestas deudas impagas, que no están vencidas siquiera, con unos vales que sacaban los funcionarios, con audios que no dicen nada más que vaguedades… Distraer y confundir a la gilada, o sea nosotros.

Claro que no es gratis, sepa usted que la familia dueña del multimedio es propietaria de varias estaciones de servicio que están afectadas por la presencia de Petropar como regulador del negocio, un negocio que antes era descontrolado y les hacía ganar muchísimo más. No importa si era robándole a la gente con precios inflados.

Y así estamos, Patricia y compañía cada vez más firmes, usando como única defensa, que se trata de una campaña política en contra, pero no poniendo ninguna prueba para desmentir las acusaciones que sí tienen pruebas. Y los medios “con fe en la patria” defendiendo el negocio de su patrón.

Sigamos jodiéndonos… Así nomás es.

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