En agosto pasado no parábamos de sorprendernos por el recrudecimiento de las movilizaciones y protestas ciudadanas y decíamos que el escenario sociopolítico estaba turbulento y que era dominado por un nuevo protagonista: la gente. No nos equivocamos. Más que nunca, las movilizaciones y protestas ciudadanas, más conocidas como “escraches”, fueron el denominador común de los últimos tiempos y esta fuerza que está forzando un cambio en la manera de hacer gestión en los tres poderes del Estado.

Los paraguayos se han despertado y son protagonistas de su propio destino. Sus reclamos han impactado en el Congreso Nacional y han impulsado acciones concretas desde la Fiscalía General del Estado contra sospechados de ser corruptos.

En el ámbito legislativo, entre agosto y octubre nomás, se han producido imputaciones y pérdidas de investiduras de diputados y senadores por diversos hechos, algo inédito en la historia política del Paraguay. En este escenario, otro aspecto resaltante, a iniciativa de la Fiscalía, se produjo el apresamiento de “Cucho” Cabaña en el Este, considerado uno de los “peces gordos” de la mafia del Alto Paraná, que terminó también de “tumbar” a otro diputado, Ulises Quintana, quien se encuentra recluido en Viñas Cué.

A propósito de Viñas Cué, allí se encuentra también privado de su libertad el ex fiscal general del Estado Javier Díaz Verón. Este se convirtió en el primer fiscal general de nuestra historia en ingresar a la cárcel de Tacumbú como un recluso más, algo sorprendente, aunque luego fue derivado al lugar donde se encuentra hoy. Díaz Verón se entregó el viernes 24 de agosto a la Justicia para enfrentar un juicio sobre enriquecimiento ilícito. Días antes lo hizo la esposa, María Selva Morínigo, quien posteriormente fue derivada a la cárcel del Buen Pastor, aunque pronto dejó la penitenciaría y presta arresto domiciliario. Ella está procesada por sospechas de lavado de dinero.

El 6 de agosto último, el diputado José María Ibáñez se convertía en uno de los primeros en sucumbir ante la presión ciudadana, al presentar su renuncia luego de reacciones de repudio al blindaje que le otorgaron 53 congresistas, quienes días antes se negaron a la pérdida de investidura del legislador. Este contrató a personas con dinero de Diputados para tenerlos como empleadas en su domicilio particular.

Se veían venir más “sorpresas” a raíz de las movilizaciones y escraches por doquier. Así, el senador Óscar González Daher se apartó del Senado el 29 de agosto. Su caso es considerado como un “triunfo de la ciudadanía”. La prolongada presión ejercida logró su efecto y por lo tanto terminó saliendo del Senado para someterse a la Justicia. Otro colorado, esta semana, en este caso Víctor Bogado, deberá enfrentar un juicio oral y público, según determinó la Fiscalía tras prestar declaración. Al otro día, también la Fiscalía resolvió igual medida para el liberal Enrique Salyn Buzarquis, quien será enjuiciado por lesión de confianza cuando estaba en el MOPC en la era Federico Franco (2012-2013).

El 3 de setiembre, el senador Jorge Oviedo Matto se adelantó y renunció a su banca en el Senado, quedándose el partido Unace sin representación parlamentaria por no tener suplente, pagando así un costo político bastante alto. No hay que olvidar que el dirigente ya había renunciado en el período parlamentario anterior a causa de la difusión de audios vinculados al tráfico de influencias. Volvió a ser elegido senador para este período, pero de igual manera, ante la amenaza de movilizaciones en su contra, el legislador decidió anticiparte y salir.

Están en la mira otros legisladores, como el liberal Carlos Portillo y el colorado Carlos Núñez Salinas, por lo que ambas cámaras del Congreso no terminan de acomodarse apenas iniciado este nuevo período gubernativo.

Algunas organizaciones sociales ya adelantaron que se vienen más “escraches” a legisladores, con el mismo objetivo: la renuncia o la pérdida de investidura para que rindan cuentas a la Justicia. De ser así, que alcance a todos por igual, sin distinciones.

Esto parece no tener freno ni fin. Quizá muchos políticos han subestimado y desafiado la fuerza de la ciudadanía, cuya presión finalmente forzó todos estos cambios. La gente parece no conformarse. Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación tienen también un rol protagónico. La gente, a través de las redes sociales, activa más que nunca en política. Sabe que si se organiza tiene una gran fuerza de cambio.

Una vez que pase este tsunami de movilizaciones, creo que se van a dar acciones políticas importantes a favor de la gente, porque los políticos, dirigentes y funcionarios saben que ahora, a cada momento, están siendo observados por una ciudadanía que quiere y exige resultados. Sin lugar a dudas, estamos ante una “nueva” primavera, coincidente con esta hermosa estación.

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