Por Fernando Filártiga, abogado
Productos semejantes, clientes diferentes. Las empresas fintech permean casi todos los segmentos de la banca, pero su clientela típica difiere. Mientras los bancos son la opción conservadora para el consumidor financiero tradicional, las fintech atraen al pequeño cliente, al emprendedor y a las mipymes.
La oferta fintech es amplia y dinámica; se expande al mercado asegurador (insurtech), regulación automatizada (regtech), inteligencia artificial y robótica aplicada. Tres ejemplos básicos nos ayudarán a comprenderla mejor:
Préstamos. Una actividad al corazón de la industria financiera como el préstamo ha prosperado en el plano fintech con plataformas P2P (del inglés peer-to-peer). Según estimaciones recientes del Departamento del Tesoro (A Financial System That Creates Opportunities-Nonbank Financials, Fintech and Innovation, july 2018), 36% de todos los préstamos personales en Estados Unidos se concreta a través de fintech, cuando en el 2010 la cifra no superaba 1%.
La plataforma contacta a inversores y prestatarios vía internet, pero no sustituye al banco como intermediador clásico, pues el riesgo queda en cabeza del inversor o prestamista. Las empresas P2P suelen ofrecer servicios adicionales como análisis de riesgo de las partes.
Los préstamos son menores en monto y plazo a los del sistema financiero, si bien más fáciles de obtener. La empresa P2P cobra comisiones como facilitadora del vínculo entre prestamista y prestatario, quedando ajena al contrato de mutuo que se forma entre ellos. En Paraguay, este contrato se regiría por disposiciones del derecho común (Código Civil), hasta tanto exista regulación específica.
Financiamiento colectivo. Las plataformas crowdfunding adoptan múltiples variantes. La idea básica detrás de la mayoría es la captación de recursos de un grupo más o menos extenso de personas para la concreción de una meta, que puede ser de inversión o la compra de productos, la financiación de proyectos o causas sociales.
El crowdfunding inmobiliario es un ejemplo interesante. Generalmente, la fintech selecciona proyectos de construcción que cumplen con determinados requisitos (ej.: sostenibilidad ambiental) y lo socializa en una plataforma indicando el monto necesario para concretarlo.
Ese monto es dividido en subunidades (ej.: 1% s/proyecto) que se ofrecen al público vía web como oportunidad de inversión. Transcurrido cierto lapso y reunido el monto necesario, el desarrollador (ej.: estudio de arquitectura) realiza el proyecto (ej.: edificio de departamentos) y lo vende en el mercado a un precio que además de redituarle ganancias, permite devolver el capital más un interés atractivo a los inversionistas y pagar la comisión a la fintech.
Transferencias. Giros domésticos y transferencias internacionales son productos fintech más disruptivos. Nos detenemos en las segundas. La aparición del sistema de transferencias interbancarias SWIFT en 1973 motorizó la globalización. Este permite transferir dinero al exterior en forma segura para el comercio internacional de gran volumen. Pero el entramado de bancos intermediarios, las comisiones y los tipos de cambio de moneda aplicados encarecen el sistema y abren espacio a las alternativas.
Ese espacio fue aprovechado por las fintech que idearon una solución basada en la lógica P2P. ¿Cómo? Los clientes A desean enviar dinero desde Londres a Madrid. Otros clientes B en Madrid necesitan enviar dinero a Londres. La plataforma identifica las transferencias inversas y paga a los destinatarios madrileños de los clientes A con el dinero de los clientes B en Madrid y a los destinatarios de los clientes B en Londres con el dinero que deseaban enviar los clientes A desde esta ciudad.
Como el dinero en realidad no cruza fronteras, se elimina la cadena de bancos intermediarios y para el cambio de moneda (libras esterlinaseuros) se aplica una tasa promedio del día que el cliente puede verificar en el periódico o internet. Este es el mecanismo que utiliza TransferWise, entidad supervisada por la autoridad bancaria británica (FCA).
Índice de disrupción. Iniciamos esta nota indicando que las fintech atraen a un cliente distinto y, en general, es así. Aunque una mirada atenta al catálogo fintech revela potenciales disruptivos más altos en ciertos productos.
En los ejemplos que abordamos, mientras los préstamos P2P apelan a un segmento microcrediticio que a veces pasa desapercibido a los bancos, las plataformas de transferencias avanzan en terrenos antes dominados por SWIFT y las remesadoras clásicas.
En definitiva, es aún incierto dónde terminarán afincándose las fintech en el sistema financiero, si acaso existen ese lugar, y cómo evolucionará la convivencia con los actores arraigados. Mucho de ello dependerá de la regulación, a la cual dedicamos la próxima entrega.
Próxima entrega: ¿Regulación fintech?

