Por Dany Fleitas

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Los nuevos representantes del Congreso Nacional, como principales actores de uno de los tres poderes de la República, tienen la gran responsabilidad de legislar con mucha prudencia e inteligencia los próximos 5 años. El pueblo, en este nuevo milenio, está más despierto que nunca y sigue a diario la gestión, cada paso que dan, tanto en lo que se refiere a las normas aprobadas como a las declaraciones realizadas. Los medios de información abundan y hoy por hoy ya nada casi puede quedar oculto ni escondido bajo la alfombra por mucho tiempo.

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En el período legislativo que acaba de fenecer se dieron demasiados casos de iniciativas legislativas de abuso de poder y de atropellos a los intereses de la ciudadanía. No hay escarmiento porque llama poderosamente la atención que los nuevos, ni bien asumieron, siguen insistiendo con proyectos que solo buscan acrecentar sus privilegios. Por lo demás, es preocupante que en ese período se haya discutido y gastado tiempo para solamente frenar iniciativas de mejoramiento económico de parlamentarios, antes que aprovechar ese lapso para un diálogo franco y abierto sobre cuestiones de desarrollo social y económico para la gente.

Todo esto ocurre ante la atenta mirada de un pueblo con muchas necesidades. En vez de tan triste papel, la gente hubiera querido escuchar y discutir proyectos de leyes vanguardistas sobre mecanismos más eficientes para ayudar al Ejecutivo a combatir la pobreza, tener un sistema integrado de salud, fortalecimiento de la educación en general, mecanismos para la generación de más empleos para nuestros jóvenes, mayor capacitación de mandos medios para tener mano de obra calificada y tantos otros emprendimientos que se podrían impulsar desde ese poder del Estado. Pero no, los privilegios son más importantes.

La ley denominada de “autoblindaje”, la jubilación VIP y el último proyecto sobre seguro del IPS no son casualidad. Son demasiados eventos, uno tras otro. Es inentendible cómo es posible que legisladores, que se pueden calificar de medianamente inteligentes, lleguen al extremo de “jugar” de esta manera con la memoria de un pueblo que es muy paciente, pero reacciona de manera virulenta si fuese necesario. Es jugar con fuego.

La ley denominada de “autoblindaje”, relacionada con requisitos para la pérdida de investidura legislativa, que inició el anterior cuerpo legislativo, no cayó bien en la ciudadanía, con más razón después de todo lo que pasó con el famoso tráfico de influencias. Esta norma ahora tiene sus detractores y es motivo otra vez de cuestionamientos por parte de algunos que buscan derogarla.

Por otro lado, aunque de manera paralela, los congresistas impulsaron y aprobaron una “ley de jubilación VIP”. Este proyecto permitirá que los legisladores accedan al beneficio de la jubilación con 55 años de edad y con solo dos períodos de aporte al fisco. La ley beneficiará a los parlamentarios de ambas cámaras y a los del Parlasur. Con razón, la CUT pide al Ejecutivo que vete la propuesta. De hecho, ya la ministra Lea Giménez argumentó con cifras la inviabilidad de este sistema por ser insostenible en el tiempo así como está planteada. Existe plena coincidencia que es inconstitucional y que va contra los intereses del pueblo, ya que se trata de una gran discriminación que no resiste la más simple lógica.

Acto seguido, ya a pocas horas de asumir, en la nueva Cámara de Diputados se configuró otra brillante idea, cual es el proyecto de ley que establece un régimen especial de seguro social del IPS, que beneficia no solo a diputados y senadores, sino también a parlamentarios del Mercosur. El proyecto determina que el 3% de los recursos para el seguro correrá por cuenta de legisladores y el aporte del Estado (que sería la patronal) será de un 6,5%. Actualmente, los trabajadores de la República con seguro del IPS aportan el 9% de su salario y la patronal un 16,5%. ¿Por qué esta discriminación? En este caso, de ser así, ¿cómo queda la Caja de Jubilaciones parlamentaria y cómo queda que el IPS ofrece también el servicio de jubilación a la par de brindar un seguro médico? No soy experto, pero la razón te dice que algo no está bien. Para más, uno de sus proyectistas se pega el lujo de decir que se trata de una “propuesta seria”, de tinte “no populista” y que se ajusta a la “realidad en que vive nuestra gente”. Es para apretarse la cabeza.

Muchos legisladores están abusando al pretender autoasignarse privilegios desmedidos. No lo dicen, pero por lo visto está muy internalizada la creencia de Portillo de que ellos no son personas comunes, sino seres especiales. Existen honrosas excepciones, claro está, pero la ciudadanía no discrimina tampoco al criticar. No es la primera vez que alguien se expresa así. Ya lo decía señalado al inicio del nuevo milenio un conocido político argañista, ex senador y ex presidente Luis Ángel González Macchi (1999–2003), que él se sentía como un ser de otro planeta, en el espacio, cuando estaba sentado en la silla presidencial del Palacio de López.

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