Por Víctor Benítez

¿A quién le queda una duda razonable en torno a la paternidad de Lugo, del EPP? ¿Quién puede decir que no vio las fotografías en las que aparecen los componentes del mal llamado Ejército del Pueblo Paraguayo compartiendo viajes, jornadas de estudio, seminarios y conferencias en el exterior? Que Lugo no tiene nada que ver con el EPP no lo cree nadie.

Lugo es el que ha participado en foros de la izquierda tilinga internacional, realizados en el Brasil o Ecuador u otros países, en los que se bajó la línea de la violencia como recurso para llegar y sostenerse en el poder.

¿Acaso no fue Lugo el que dijo a la muerte de Cecilia Cubas que “todos los días muere gente”, dando a entender que le chupaba un huevo la muerte de una compatriota en manos de sus apóstoles?

El EPP secuestra y mata. El EPP no tiene piedad de nadie, sus acciones “revolucionarias” están hechas para “liberar al pueblo”. No les importa si matan a ricos, y les importa menos si matan a pobres. Hay ejemplos a montones. Debemos entender, por su criminal actitud, que a los ricos los matan por dinero y a los pobres por placer.

Dentro de este panorama, Fernando Lugo, padre de esta criatura –a la que tampoco reconoce como suya–, ha conseguido el apoyo a sus tilinguerías de dos personas impensadas: Fidel Zavala, ex secuestrado por el EPP, liberado tras el pago de un millonario rescate, y Mirta Gusinky, la mamá de la asesinada Cecilia Cubas. Eran de quienes menos esperábamos.

Aunque pensándolo bien, tenemos que aprender a desconfiar de la conducta y la coherencia de quienes se sumergen en la arena movediza de la política.

Después que no nos vengan, como lo dijo Mirta Gusinky en el Marzo Paraguayo, “a llorar como marranos”. Ya va a ser tarde y más de uno de nosotros, es probable, miraremos para otro lado.

No sé si me logro entender.