- Por Eduardo ‘Pipó’ Dios
- Columnista
En este nuestro siglo XXI , el celular se ha convertido en el centro del universo. Todo pasa por el celular, las redes y demás, pero siempre a través del celular.
La política guaraní, no podía estar ajena a este fenómeno. Si bien la "travesura" de pinchar teléfonos, es mas una costumbre que viene del siglo XX, no habíamos llegado a darle la importancia que tiene hoy.
En estos días, el solo hecho de que un empleado infiel o una jueza akãchara de algún pueblillo ignoto consiga tu extracto de celular, que supuestamente es confidencial, ya da pie a que te acusen de todos los delitos del Código Penal, salvo, por ahora, del suicidio.
Por ejemplo, si usted un sábado cualquiera, llamó 15 veces a la Comisaría 9ª a reclamar que su vecino ebrio y cachaquero está abusando de la capacidad de su equipo chino de 122392933 watts al ritmo del ultimo éxito de los Farranderos, y por una de esas casualidades, esa noche el comisario y dos agentes decidieron robarse un cajero automático matando dos peatones en la huida, usted podría ser acusado de ser el que ordenó dicho crimen como autor intelectual. Acusado por algún abogado que lo odia porque, justamente el susodicho, es su vecino fan de los Farranderos.
Usted dirá, que tiene de malo que yo llame a la Comisaría? Acaso esta prohibido? No, en realidad no tiene nada de malo, como no tiene nada de malo que el presidente de un país llame, en medio de una emergencia, al ministro del interior y que este llame al jefe de Policía y así sucesivamente. O que los asesores y personas de su confianza puedan llamar al ministro o al jefe policial. No está prohibido que nadie llame a nadie. Salvo que esté preso en Tacumbú, donde podrías llamar siempre que sea del teléfono público y no de tu celular (ese que usas para pedir saldo y anunciar rifas falsas, kape)
El llamar a alguien no es delito, no lo digo yo, ni "Carter", ni José Ortiz, ni Canillas… lo dice la senadora Desirée, claro que ella se refería a su abogado estrella y número dos de la lista de senadores de su coqueto y impoluto partido familiar. Pero como son re coherentes, seguramente también se van a dejar de romper los quinotos con que un simple detalle de llamadas es prueba irrefutable de lo que estaban hablando.
Si esto no fuera así, creo que el abogado estrella del PDP debería ir a escuchar serenatas en Luque con González Daher y dejar la política para un momento mas oportuno. Pero no, ella no lo permitirá, aplicando aquello de "para los amigos todo, para los enemigos ni la ley".