- Por Dany Fleitas
- daniel.fleitas@gruponacion.com.py
Los mosquitos, transmisores del dengue, malaria, fiebre amarilla, chikungunya y virus del Zika, son últimamente los grandes protagonistas que acaparan desde hace semanas comentarios de la gente y de los medios de comunicación masivos, incluyendo redes sociales. Muchísima gente está siendo afectada por la picadura del insecto, ya no solo en Asunción, sino también en los principales centros urbanos del departamento Central y ciudades importantes de toda la República. No es para menos. Hay coincidencia de que el mosquito es el animal más peligroso para el humano en las últimas décadas, ya que existen más de 2.500 especies que se encuentran distribuidas en todo el mundo.
De acuerdo con informe oficiales, se han confirmado el fallecimiento de 5 personas por dengue y otros 20 desenlaces fatales sospechosos por esta misma causa. Según el Ministerio de Salud Pública, se han registrado menos de 1.500 casos de dengue y existían hasta hace algunas horas otros 2.391 casos sospechosos de personas con los síntomas.
Más allá de los números, causa mucha tristeza ya solamente el fallecimiento de una sola persona y con más razón cuando nos damos cuenta de la existencia de miles de seres humanos con los síntomas del dengue, quienes están faltando a sus estudios, a sus trabajos y gastando mucho dinero para enfrentar la penosa situación. Todo esto genera una situación de depresión en la población y por ende mucho perjuicio para todo el país, debido al impacto laboral que tiene en las empresas, las instituciones educativas y la economía en general.
En los últimos días comenzaron a salir a la luz voces que buscan responsabilizar de esta situación a determinados sectores, ya sea del Gobierno o de las diferentes intendencias. Infectólogos, médicos, políticos y hasta ex ministros se pasan cuestionando y criticando a las instituciones estatales debido a la epidemia del dengue, pero en realidad lo que deberían estar haciendo es remangarse sus camisas y acercarse para ofrecer su ayuda en busca de una solución.
Existen también los avivados que lanzan su liñada en este río revuelto en busca de llamar la atención con tal de figurar en los medios de comunicación, al solo efecto de captar algunos votos en las próximas elecciones. Estas personas son expertas en el montaje de "artillería pesada" para lanzarla al corazón de las instituciones públicas, intendencias y gobernaciones, buscando hacer algún daño y capitalizar en beneficio propio. Estos aprovechadores, que seguramente ven a la epidemia como "caída del cielo" –porque les sirve para sus fines–, se equivocan grande y pecan de tontos.
Si hubiesen sido un poco inteligentes, en vez de solo hablar y hablar, deberían haber salido personalmente a las calles con sus respectivos equipos y móviles a realizar una gran minga en los barrios más afectados de Asunción y alrededores. De haber hecho esto, sin decir una sola palabra, se habrían ganado el cariño y afecto de la gente, con el consiguiente respaldo. Pero no, ¡es más fácil y de casi nulo esfuerzo la práctica del figuretismo! Lamentablemente, algunos medios se prestan para ello. Y no vi, hasta ahora, ni un solo sector político que haya convocado a una rueda de prensa para decir: "Ciudadanía, aquí estamos, nos sumamos a todas las personas, organizaciones sociales, instituciones públicas y privadas, en la gran tarea y desafío de la destrucción de los criadores del mosquito y a la realización de una gran campaña de sensibilización ciudadanía". No, nada de eso se ve. Y si se dio en algún punto del país, van las felicitaciones del caso porque es la manera de ganarse la simpatía de la gente y de trabajar de manera inteligente de cara al futuro.
Pero esta cuestión del mosquito del dengue es recurrente; trasciende gobiernos y se trata de un problema muy ligado a los fenómenos climáticos y a la educación de la gente. Son aspectos a considerar en una campaña a nivel nacional. Es momento de dejar de buscar culpables, independientemente del gobierno de turno. Por supuesto que estamos de acuerdo que las instituciones del Estado y de la salud deben poner su parte, pero las mismas también están limitadas si nuestros conciudadanos no toman conciencia de que esta situación se puede prevenir con prácticas de saneamiento ambiental.
La Justicia y el Ministerio Público, tan cuestionados en los últimos tiempos, también deberían acercarse a poner su grano de arena ante tamaño problema. Los fiscales tendrían que haber imputado a diestra y siniestra a los irresponsables de miles de patios baldíos del país que son también grandes causantes de la proliferación de estos insectos voladores y otras alimañas peligrosas. No entiendo por qué se desentienden cuando existen normativas específicas que les autoriza a actuar de oficio.
Es decir, todos, absolutamente, instituciones públicas y privadas, de una vez por todas deberían unirse y formar una comisión multisectorial de larguísimo plazo, a los efectos de trabajar todo el año en campañas de prevención para que no tengamos más en el futuro ni un solo fallecimiento por dengue en Paraguay. Es lo que nos deja como lección el mosquito.