- Por Laura Ramos
- Directora del Club de Ejecutivos
Hace un año exactamente escribí un artículo publicado en el diario "La Nación" el 31 de diciembre en esta misma columna. Dicho artículo hablaba sobre el Año Nuevo y las reglas nuevas que se generaban en esa fecha para aplicar en el marco de la renta personal y todo un conflicto de intereses y de desmotivaciones generadas hacia el empresariado con estas nuevas normas, que dejaban sin posibilidad de realizar una estrategia tributaria para la economía personal. Entre otros comentarios, hablaba de cómo la falta de una visión con objetivos en común hacían parecer que tanto sector público como empresariado estábamos colocados en veredas enfrentadas.
Grata es mi sorpresa que un año más tarde tengo que escribir sobre el Año Nuevo y reglas nuevas, pero con un aire de optimismo y de mejoramiento. De reglas nuevas de trabajo, desde una pata fundamental para nuestra economía, que es la justicia en nuestro país. Las reglas han cambiado pero para bien: el manto de piedad y de acostumbramiento a trabajar dentro de un ámbito de justicia incierta y al temor de que unos pocos manejaban la suerte de muchos ha empezado a caer.
Estos últimos acontecimientos han demostrado que las reglas están cambiando. Y en todo sentido esto nos trae aires de que nuestra sociedad está mutando, que la ciudadanía no aceptará este tipo de atropello a los derechos que tenemos todos de ser juzgados imparcialmente. A saber que podemos realizar inversiones en nuestro país con las garantías, y ser respetados y protegidos por la ley, así como lo es en una sociedad de primer mundo.
Estas nuevas reglas de equilibrio entre los poderes del Estado dan una clara imagen del Paraguay nuevo que todos queremos y por el cual todos trabajamos. Realmente, el hecho que se empiece a depurar el sector judicial, al igual que el legislativo, da un claro mensaje de que la impunidad ya dejará de ser algo con lo que se negocie tan libremente como lo era hasta ahora.
Así como el sector público debe purificarse, así también el sector privado debe hacer lo suyo. Por esto debemos ser coherentes, que no habría jueces corruptos sin alguien que los corrompa. Es por esto que debemos embarcarnos en esta nueva ola que empezaron los gobiernos amigos de Argentina y Brasil, y poder terminar el proceso iniciado en nuestra casa. Ojalá no nos quedemos al medio del camino y tengamos todo lo que haga falta para poner a cada actor de esta novela de terror en el lugar que corresponde.
Podemos garantizar que un Paraguay que respete la ley, respete a todos sus ciudadanos por igual, sin privilegios para unos pocos, es el mejor atractivo para los negocios e inversiones tanto extranjeras como locales. No hay ningún plan de marketing de promoción de nuestro país, que sea mejor que demostrar con los titulares de los diarios que en Paraguay la justicia funciona y llega. Y que la ley la cumplen todos, sin importar sus cargos o conexiones.
Que orgullosos estamos los paraguayos de iniciar un año nuevo con este tipo de reglas nuevas, con justicia y con dignidad de hacerla cumplir a todos por igual. Este año si estamos todos en la misma vereda con un objetivo común, el de tener un país mejor.