- Por Óscar Germán Latorre
- Abogado
En una encuesta dada a conocer ayer se consignaba que un alto porcentaje de los colorados votaría por el candidato opositor si Santi Peña llegase a ganar las internas. En realidad, ese dato no nos debería sorprender, pues desde el inicio de la campaña el precandidato del movimiento Colorado Añetete dejó entrever que eso definitivamente ocurriría.
El resultado de esa encuesta realmente resulta preocupante porque si el precandidato a la Presidencia ya anunció cómo operará luego de las elecciones internas, tiene un verdadero maestro para marcar el rumbo de la traición. Todos recordamos que fue Luis Castiglioni, ahora precandidato número 1 al Senado por la disidencia, quien llamó a votar contra la candidata del partido y en las mesas electorales, principalmente en el departamento Central, las evidencias de la traición se hicieron irrebatibles.
Aún hoy resulta difícil comprender cómo José María Ibáñez, candidato a gobernador por el Partido Colorado, fue masacrado electoralmente por un candidato que ni siquiera hizo propaganda y que nadie conocía. Y la diferencia fue de casi cincuenta mil votos o más, resultado que sobrevino porque los miembros de mesa del movimiento Vanguardia sencillamente abandonaron sus puestos y permitieron que las actas electorales sean llevadas a gusto y paladar del candidato liberal.
La única manera de evitar un nuevo capítulo de traiciones de gente que no respeta las reglas de la democracia y mucho menos los resultados electorales, es botarlos con los votos de los auténticos colorados. Traidores nunca más.