- Por Dany Fleitas
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Son pocos los políticos que aspiran a cargos electivos que piensan primero para luego hablar ante el público o la prensa. Otros se dejan llevar por la pasión y cometen errores. Un mensaje mal interpretado o mal entendido por sus seguidores (¡y bien comprendido por los adversarios!) puede ser fatal en el último tramo de unas elecciones.
Hay muchos ejemplos del pasado, pero para esquematizarlo, por su actualidad, voy a referirme a las virtudes de Santiago Peña, quien creció mucho últimamente en la preferencia electoral, y a algunos errores en su mensaje cometidos por el precandidato Mario Abdo Benítez, a pocos días de las internas coloradas del domingo.
Por lo visto, en esta etapa, entre los políticos impera más la pasión y no la razón. Solamente unos pocos mantienen la mente y el corazón fríos como para decir: tengo los pies sobre la tierra. Es como jugar una final de campeonato nacional o internacional en la que los equipos deben demostrar temple y no dejarse llevar por el aliento de sus seguidores para llegar al objetivo de asestar los goles para el triunfo. Desde luego que en un equipo son pocos los que tienen la capacidad de mantener un 100% de concentración durante los 90 minutos de juego.
A pesar de que siempre es más difícil ser el candidato oficialista que uno de la disidencia, porque este último se encuentra en la posición del "tiroteo" fácil y aquel es la cara visible del Gobierno, con sus virtudes y defectos, Peña arrancó la campaña electoral de manera sencilla y humilde, dando pasos firmes en varios sentidos. Conocedor de las grandes cifras por su trayectoria en el BCP y en Hacienda, en los pocos debates televisivos asestó duros golpes a su adversario. Esto dejó en evidencia que Marito pecó de "improvisado" y que le sería muy difícil salir airoso en el futuro en la discusión en vivo de programas, proyectos y planes para el país. Optó por lo sano: no aceptar más invitaciones mediáticas de este tipo, a no ser que esté solo.
Además, Peña fue creciendo de a poco con mensajes claros sobre sus objetivos en caso de que sea presidente de la República. Abdo, sin embargo, se llamó a silencio en este sentido y enfocó su lenguaje en el ataque meramente personal a sus adversarios, algo que ya tiene harto al electorado nacional. La gente quiere escuchar propuestas y soluciones a sus problemas concretos, algo que capitaliza a la perfección el candidato oficialista. La actitud del candidato de Colorado Añetete que molestó a seguidores e indecisos habrá sido aquel famoso mensaje en que se "hizo del vivo" (o creyó que era simpático) invitando a sus fans a aceptar el dinero, comida y vehículos de los adversarios en el día de las votaciones para luego ir al cuarto oscuro y votar por la Lista 3. Eso generó mucha indignación y repudio de la gente.
Ayer, día en que Última Hora publicó su última encuesta, en la que coloca a ambos en una "reñida puja" con empate técnico en el orden del 45% para cada uno, escuché en las radios a un precandidato de Colorado Añetete asustado y bajoneado, contrariamente a la actitud que venía demostrando en los últimos tiempos. Creo que le traicionó la ansiedad y se olvidó de la razón. Es que no habrá esperado que el matutino, que le había dado en un sondeo de CIES-Ibope un 23,5% de diferencia sobre Peña el pasado 27 de agosto, esta vez publique uno en el que aparece con un empate a pocos días de las elecciones. Es que Mario Abdo (h) sabe que en el día "D" las estructuras y los recursos tienen un peso superlativo. Sabe también que estas estructuras suelen marcar una diferencia inclusive del 10% o más a favor de quien las ostenta.
Creo que eso se reflejó en sus palabras: pesimismo. ¡Inocultable! Y fatal, diría yo, en un momento en que sus seguidores necesitan de aliento y euforia para encarar el tramo final. Me llamó mucho la atención que haya dicho a radioemisoras lo siguiente: "Aprovecho para agradecer a toda mi gente que trabajó e hizo una campaña maravillosa". ¿Se despidió? Quizá. Asimismo, recordó que el Gobierno recibió todo el apoyo del Congreso y que cree que "es injusta la crítica de la falta de apoyo del Congreso" (?). Es más, señaló que "es un poco injusta la crítica" hacia los legisladores. "Ojalá que podamos trabajar todos juntos por el Paraguay", fue lo último que declaró. Estos dichos son extraños en boca de un precandidato que se siente ganador, a pocas horas de la batalla final.
Estos modelos y ejemplos son mencionados para que otros políticos y candidaturas tengan en cuenta en el futuro cómo pueden influir los mensajes en una campaña electoral.