• POR BERNT ENTSCHEV
  • Presidente y fundador de The Bernt

El concepto de vacaciones, según la historia, tiene fecha aún del siglo III d.C., cuando el emperador romano Constantino inició la denominación del calendario semanal. De allá para acá ha habido mucha evolución, pero ocurre de manera diferente dependiendo de la cultura y del país. Ellas pueden ser remuneradas o no. En China, por ejemplo, son cinco días por año, en EUA, remuneradas solamente después del quinto año de trabajo en la misma empresa. En los países nórdicos son 45 días a cada 12 meses. Aquí en Brasil, tenemos un mes completo al año para nuestro descanso.

Independientemente de la época o cantidad de días, las vacaciones son primordiales para el trabajador de todas las áreas. Vivimos en un país donde cada vez más las personas están trabajando por cuenta propia por necesidad. Son esos profesionales que menos logran disfrutar de estos momentos, lo que provoca graves consecuencias en su profesión, vida personal y familiar.

Quien no disfruta de vacaciones, con el tiempo se muestra más cansado, irritado, estresado. Tiene la tendencia de equivocarse con más frecuencia en su trabajo, tiende además a ser menos productivo y a desarrollar enfermedades relacionadas al cansancio.

Si para el colaborador es algo malo no tener vacaciones. Para las empresas, que no organizan esto de manera adecuada, también acaba no siendo un buen negocio. Estos factores ciertamente van a influenciar en la calidad de los servicios prestados o en la satisfacción de las demandas.

Más que organizar las vacaciones internamente, la empresa necesita incentivar para que las personas tomen su período de descanso. Pensando por el lado de la gestión, esto también se vuelve saludable, pues es el momento también de evaluar cómo la organización o el equipo se comporta con este profesional fuera del cargo.

Sin embargo, no es tan simples así. Y crea: existen muchos profesionales que no toman vacaciones con las más diversas excusas. Sin embargo, el factor que más impacta en este sentido es el miedo. El miedo de volver y no tener más el cargo o verlo ocupado por otro colega, e infelizmente esto tiene sentido porque hay una cultura de la "falta de respeto" en Brasil. Pero, si usted va a despedir alguien, hágalo la víspera de las vacaciones y no al retorno. Otro punto que corrobora es el miedo de que pares y la empresa descubran sus fragilidades durante su ausencia.

Vencidas estas etapas, la mejor manera de tomar unas vacaciones tranquilas es realizar una planificación. Primero inicie con antelación negociando con su jefatura el período que desea tomar un descanso. A partir de ello, planifique con su familia o usted mismo lo que desea hacer en el período.

Llegando cerca de las vacaciones, organice sus actividades para que, en su ausencia, las personas puedan dar abasto de las actividades de ellas y también de las suyas y recuerde: las personas harán actividades que no pueden parar durante su descanso, no es bueno dejar materiales que no ha logrado realizar, proyectos inacabados o algo del género para que los colegas lo finalicen. Piense que también usted va a tener que cubrir vacaciones y no le gustaría que hagan lo mismo con usted.

Finalmente, de vacaciones, diviértase. ¡Si va a viajar, viaje! Si se queda en casa, quédese, si desea hacer otra actividad, hágala. Lo que no puede es estar vinculada a la empresa y las actividades del trabajo. Más que descansar, sus vacaciones es darse un tiempo de la rutina que tiene en su actividad profesional. Si siente nostalgia para volver a su trabajo al final del período, asegúrese que está descansado y al volver tiende a ser muy productivo. Si siente que está aburrido en casa a mitad del período, en las próximas vacaciones, mejore su planificación para los merecidos descansos. Tome sus merecidas vacaciones con la mente despejada y abierta, tratando de aprovechar lo que la vida ofrece más allá de los portones de las organizaciones.

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