• Por Richard E. Ferreira-Candia
  • Periodista, analista y docente
  • @RFerreiraC

Cipriano Algor es un viudo de 64 años que se resiste a dejar su profesión de alfarero a pesar de la evolución industrial que ha transformado la zona donde vive. Le es cada vez más difícil ubicar y vender sus figuras artesanales e intenta hacerlo en un gran centro comercial, con poco éxito.

Al personaje de "La Caverna", del genial José Saramago, siempre le he asociado al Comandante. A Cipriano (acá le diríamos don Cipriano), le podemos describir como un viejo cascarrabias de viejas costumbres tradicionalistas a quien le es complicado adaptarse a la modernización, pero con una personalidad de don de gente, sencillo, recto, solidario, directo.

No es nuevo que digamos que tanto para el Comandante como para mí, "La Caverna" fue uno de los mejores libros que hemos leído. De hecho, él me lo había recomendado. Trajimos de vuelta a colación la novela mientras compartíamos nuestras tradicionales tazas de café negro, sin azúcar, en el altillo del Café Literario, cuando afirmó que vivimos atrapados en la "caverna", para graficar el oscurantismo en el que se desenvuelve aún la política.

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El libro es explicado de esta manera: "La caverna habla de un modo de vivir que cada vez va siendo menos el nuestro. Una familia de alfareros comprende que ha dejado de serle necesaria al mundo.

Como una serpiente que muda de piel para poder crecer en otra que más adelante también se volverá pequeña, el centro comercial le dice a la alfarería: "Muere, ya no necesito de ti", mientras coloca un gran cartel que afirma: "Venderíamos todo cuanto usted necesitara si no prefiriésemos que usted necesitase lo que tenemos para venderle".

En esta novela Saramago deja escrita su visión del mundo actual, de la sociedad humana tal como la vivimos. En definitiva: no cambiaremos de vida si no cambiamos la vida.

Numerosas presentaciones y descripciones se han realizado a lo largo de los años sobre "La Caverna" (2000) del Premio Nobel de Literatura 1998, fallecido en junio del 2010. Entre tantos escritos, el Comandante encontró una descripción que consideró muy buena. Es del grupo Nueva Acrópolis, una organización internacional sin ánimo de lucro de carácter filosófico, cultural y social, que comparte análisis de todo tipo de libros.

Tomó su teléfono (ya usa obligado un smartphone) y leyó el texto: El autor nos expresa, a su manera, que vivimos en un mundo lleno de hipocresía y falsedad. El libro es una llamada a que no estemos ciegos e intentemos ver la realidad.

La novela –añadió el Comandante– se compara con la alegoría de "La caverna" de Platón (también mencionado como "El mito de la caverna"). En la alegoría se menciona –siguió leyendo– que unos hombres, prisioneros en una gruta, encadenados a sus asientos, ven reflejadas en la pared las sombras de lo que a sus espaldas sucede, y toman a estas sombras por la realidad.

Hizo una breve pausa, tomó un sorbo de su café, y continuó: El libro de Saramago nos describe un mundo en rápido proceso de extinción frente a otro que crece y se multiplica, y donde no parece que existan límites para la ilusión engañosa. Ésta para mí es la mejor parte, dijo mi camarada de conversaciones, haciendo una nueva pausa, para luego continuar leyendo: Ante la indiferencia y la apatía generalizada, Saramago reclama la conciencia crítica, el inconformismo y la responsabilidad de pensar y actuar. Solo así, –como en el mito que recoge Platón– podremos salir de la caverna.

El Comandante tomó otro sorbo de café y, con mucha parsimonia, sostuvo que a quienes gobiernan y a quienes no, a quienes tienen presos y engrillados a la sociedad en una "caverna", no les conviene que nadie salga de ese lugar oscuro, porque así pueden hacer prevalecer sus intereses (sus propios intereses, no los de la gente).

Aún así –añadió con mucha fuerza en la voz– desde la función que cumplen todos los que creen que algo debe cambiar, deben seguir aportando un poco de luz para mostrar la salida. Ya vendrá el tiempo en el que todos saldrán de esa caverna política. Y la historia de la sociedad, de la vida misma, será diferente.

Lo que sucede en el Senado pareciera venir de una caverna, le indiqué a modo de comentario sobre lo que iba a ser nuestro segundo tema de análisis. Para ser precisos, debemos decir que ahí existe una política cavernaria, respondió. Eso.