• Por LIC. EMMA PAOLI
  • Magíster en Evaluación y Planeación Educativa

Nos referimos en el artículo anterior a diferentes desafíos que la educación paraguaya se encuentra inserta hoy en el contexto nacional e internacional, para no quedar en un rezago de oportunidades ofrecidas por todos los avances en el mundo.

¿Qué nos interesa transformar en nuestra educación? Deberíamos contestar esta pregunta desde la mirada del último nivel del conocimiento: la universidad, allí es donde se gestan las ideas, los cambios, las innovaciones y las transformaciones. ¿Somos los paraguayos conscientes de ello? Esta gran pregunta deberíamos de responder inmediatamente, ya no hay tiempo para la reflexión, hoy urge la dinámica de la acción.

Históricamente en América Latina las universidades han iniciado un período de acción e innovación tecnológica, pero a pasos muy lentos y dentro de ese contexto, Paraguay se encuentra inserto. Según Mario Cimoli y Annalisa Primi (Cepal), el proceso tan lento de aprendizaje de América Latina, con relación al nuevo paradigma de la sociedad del conocimiento y como parte de la estructura del mismo en lo que concierne a la implementación de políticas públicas vinculadas a los avances tecnológicos, conlleva a América Latina a estar y mantenerse en el presente siglo XXI, aún en un contexto de crisis profundas de desigualdad política, social, económica y jurídica, y a consecuencia de ello las universidades y las empresas aún no han asumido su rol protagónico en la presente sociedad. Comentan también que existen excepciones, como por ejemplo el caso de Brasil, novedoso en el contexto de América Latina.

Según recientes informes, América Latina se encuentra en una transición tecnológica, dándose su evolución en tres etapas de adopción, adaptación y creación. En el caso paraguayo, la etapa en la que aún nos encontramos es en la de adopción tecnológica.

Un estudio específico del Banco Mundial recomienda lo siguiente: no basta con la simple importación de las últimas tecnologías, sino que se debe conseguir que el nivel educativo y de destreza de la población sea adecuado a fin de explotar todo su potencial productivo, especialmente recomienda desarrollar las etapas señaladas, en los niveles superiores del conocimiento en forma rápida, secuencial y coordinada. Siendo que Paraguay aún se encuentra en la primera etapa, y esta resulta muy básica en los trabajos especializados y competitivos así como otros países de América Latina, tales como Bolivia, Honduras, Ecuador, Nicaragua, Haití, Guatemala y Paraguay. Aún dependemos de innovaciones extranjeras, asumamos el hecho sincero de comenzar el proceso de diseñar el gran salto liberando nuestros resortes creativos, avanzando efectivamente hacia diversos campos científicos y tecnológicos.

Este inicio se ha dado con el impulso entusiasmante de la creación y el fortalecimiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), que se encuentra fortaleciendo la relación y articulación entre los sectores públicos y privados. Siendo este un paso muy significativo para el país y sus instituciones educativas basado en los avances científicos ya impostergables para el presente siglo.

Lo que sí hoy podemos destacar es que en Paraguay todo está por hacerse, es decir, partiendo de cero y observando las experiencias de otros países de América Latina que ya han pasado por aspectos positivos y negativos, a fin de construir y transformar un nuevo Modelo de Educación.

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