En esta jornada religiosa especial, ninguna integrante de la orden de las Carmelitas Descalzas, presente en La Nueva Olla, se sentiría indiferente. Una de las suyas, que fue ejemplo de dedicación al prójimo, es beata desde este sábado.
Las hermanas de esta Orden, que prácticamente todo el año están en encierro, salieron hoy del convento del barrio que lleva el nombre de esta congregación para rendirle tributo a la mujer que los representa.
La hermana Catalina de Cristo, que integra la Orden desde hace 12 años, dijo a La Nación que Chiquitunga Guggiari representa una hermana y además una compañera ya que “es un ejemplo de vida religiosa”, aseguró.
En relación al mensaje que transmite la beata, la hermana instó a “entregarse a Jesús, entregarse a los demás, esa es la mejor enseñanza que nos dejó ella. Es un mensaje de abnegación evangélica muy fuerte” aseguró.
Por su parte, la hermana Ana María recordó que son incontables las familias que creen y rezan a Chiquitunga, tanto en Paraguay como en el extranjero. En su visión, la beata paraguaya es “un instrumento de Dios, él obra a través de ella”, precisó la hermana de 66 años de edad.
Alrededor de 40 integrantes de la Orden están presentes en Barrio Obrero para la ceremonia de beatificación de la primera mujer paraguaya que accede a los santos altares.