En 2021, se vendieron casi 3 millones de vehículos limpios (eléctricos, híbridos o impulsados por hidrógeno), indicó la Federación China de Constructores de Coches Individuales (CPCA). Las ventas de vehículos llamados “limpios” prácticamente se triplicaron el año pasado en China, impulsadas por las subvenciones en el primer mercado automovilístico mundial.
Se trata de un aumento del 169% anual, casi el triple respecto a 2020. En este contexto, la CPCA revisó sus previsiones al alza para 2022 y augura la venta de 5,5 millones de vehículos limpios. Actualmente, una cuarta parte del parque automóvil del gigante asiático funciona con nuevas energías.
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Numerosas marcas locales (BYD, SAIC-GM-Wuling, Geely, XPeng, Nio...) compiten en este sector con el estadounidense Tesla. El mercado se ha visto impulsado por las subvenciones sobre la compra de este tipo de vehículos, que se redujeron un 30% desde el 1 de enero y supuestamente deben desaparecer por completo a finales de este año.
En global, las ventas de automóviles crecieron un 4,4% interanual en China, alcanzando 20,1 millones de vehículos, después de tres años de retroceso. En crecimiento continuo desde los años 1990 por la mejora de la vida de la población, el mercado se frenó primero por la ralentización económica y las tensiones comerciales con Estados Unidos y después por la pandemia del coronavirus.
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Fuente: AFP.
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Trump llegó a China para reunirse con el presidente Xi Jinping
Donald Trump llegó este miércoles a Pekín junto a un grupo de directivos de grandes empresas con el objetivo de pedir a su homólogo Xi Jinping que “abra” el mercado chino a los negocios estadounidenses, en su primer encuentro bilateral desde 2017. El presidente republicano viajó en su Air Force One junto a Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX y hombre más rico del mundo. También están presentes Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Jensen Huang, director ejecutivo del gigante estadounidense de chips Nvidia, se unió al grupo durante una escala en Alaska. El avión presidencial aterrizó en el aeropuerto internacional de Pekín a las 19:50 (11:50 GMT) tras un largo vuelo desde Washington. El jueves, Trump será recibido a las 10:00 locales (2:00 GMT) en el Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmen de la capital.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar. “China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China”, declaró por su parte un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, asegurando que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
Es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizara el propio Trump en noviembre de 2017, durante su primer mandato. Ambos líderes pasarán mucho tiempo juntos en un programa que incluye recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales. Un de las principales cuestiones sobre la mesa será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de los aranceles. Pero los desacuerdos son muchos, incluyendo las tierras raras, los semiconductores, la propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán.
“Larga conversación” sobre Irán
La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque conjunto al país de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular. Según la administración estadounidense, Trump quiere presionar a Pekín, un socio estratégico y económico clave de los iraníes, para que utilice su influencia y contribuya a una salida de la crisis en el Golfo. El presidente estadounidense ya ha intentado poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Una maniobra condenada por Pekín, que sin embargo no ha provocado una crisis diplomática abierta.
“Vamos a tener una larga conversación” sobre Irán, dijo a los periodistas en la Casa Blanca. Poco después sin embargo añadió que “no necesita ayuda con Irán”. Según Trump, China, principal importador de petróleo iraní, no ha causado “problemas” desde que Estados Unidos impuso a mitad de abril el bloqueo de los puertos iraníes. “Nos llevamos bien” con Xi Jinping, declaró. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”.
La víspera de su llegada, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, instó a Pakistán a “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington, según la agencia Xinhua. Estados Unidos y China mantienen desde hace años una feroz competencia en los ámbitos estratégico, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, apunta Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council.
En 2025, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las dos superpotencias libraron una encarnizada guerra comercial con repercusiones globales, aplicándose mutuamente aranceles exorbitantes y múltiples restricciones. En paralelo a la cumbre en China, el secretario del Tesoro Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en Corea del Sur para mantener “consultas económicas y comerciales”, indicaron medios chinos. Ambas partes mantuvieron “un intercambio franco, profundo y constructivo sobre la resolución de cuestiones económicas y comerciales de interés mutuo y la ampliación de la cooperación práctica”, señaló Xinhua.
Fuente: AFP.
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Trump se dirige a China y prevé “larga conversación” sobre Irán
El presidente estadounidense, Donald Trump, es esperado este miércoles en Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, una visita que espera que sea fructífera pese a las posibles fricciones por Taiwán y el conflicto en Oriente Medio. El republicano no quiere que la guerra contra Teherán, un estrecho aliado de China, arruine la fastuosa recepción que le brindará Xi el jueves y el viernes.
“Tendremos una larga conversación al respecto”, dijo Trump el martes a periodistas en su partida de la Casa Blanca. Luego afirmó todo lo contrario: “Tenemos muchas cosas que discutir. Y no diría que Irán sea una de ellas”.
Lo que sí dejó claro el magnate, enfrascado en un conflicto mucho más largo y complejo de lo que preveía con la República Islámica, es que no necesita de “la ayuda” china con Irán. Se trata de la primera visita a China de un presidente estadounidense desde la que él mismo realizó en 2017.
“Cosas buenas”
Al considerar que el gobierno de Xi no había causado “problemas” por el bloqueo impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes, Trump dijo sobre su homólogo que “es alguien” con quien se lleva “bien”. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”, agregó el mandatario estadounidense.
Detrás de su optimismo, las dos principales potencias mundiales libran una competencia encarnizada en los ámbitos militar, diplomático, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, explicó Melanie Hart, especialista en China del Atlantic Council. Las ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán, el control de las exportaciones de tierras raras por parte de China y los aranceles son otros tantos temas de fricción.
Tesla, Apple, Nvidia y Boeing
Las relaciones económicas entre Pekín y Washington siguen tensas, a pesar de la tregua comercial de un año concluida en octubre, durante la última reunión de los dos presidentes en Corea del Sur.
La prensa estatal china informó este miércoles que una nueva ronda de conversaciones comerciales entre las dos potencias ya comenzó oficialmente en Corea del Sur, sin dar más detalles.
Ante China, que registra un importante superávit comercial con Estados Unidos, Trump espera además conseguir grandes contratos y promesas de inversión.
El mandatario va acompañado en su viaje de una importante delegación de dirigentes de empresas estadounidenses, entre ellos Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Periodistas acreditados observaron, además, que Jensen Huang, el jefe del gigante de los semicondutores Nvidia, abordó el avión presidencial de Trump en Alaska cuando repostaba combustible.
El presidente había escrito poco antes en redes sociales ya de camino a China que pedirá a Xi que “abra” su mercado a esas compañías estadounidenses, con el fin de que “estas personas brillantes puedan hacer su magia”.
Este cara a cara de pesos pesados se produce en un momento difícil para Trump, que se enfrenta a una baja popularidad y un repunte de la inflación en Estados Unidos, alimentada por la guerra contra Irán.
El encuentro también se organiza en un momento incierto para la economía china, confrontada a un débil consumo interno y a una persistente crisis de deuda en el sector inmobiliario.
La guerra contra Irán, desencadenada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, había llevado a Trump a posponer este viaje.
Este conflicto, y el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, complican aún más la relación entre Washington y Pekín.
Ventas de armas a Taiwán
Con el deseo de una rápida resolución, el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, pidió el martes a Pakistán, durante una llamada con su homólogo Ishaq Dar, “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre estadounidenses e iraníes, informó la prensa estatal.
También pidió a Islamabad “contribuir a abordar de manera adecuada las cuestiones relacionadas con la apertura del estrecho de Ormuz”, cuyo bloqueo limita el suministro de energía y mercancías a China.
Trump ha tratado de poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de Pekín mediante diversas sanciones, condenadas por el gobierno chino.
Otro importante motivo de discordia para los responsables chinos es la asistencia militar proporcionada a Taiwán por Estados Unidos.
Trump se ha mostrado dispuesto a abordar este espinoso tema con Xi Jinping.
China considera a esa isla de régimen democrático y gobierno autónomo como parte de su territorio. Aboga por una solución pacífica, pero se reserva el derecho a recurrir a la fuerza con vistas a la “reunificación”.
Fuente: AFP.
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Trump presionará sobre Irán en visita a Pekín del 13 al 15 de mayo
El presidente Donald Trump presionará a su par chino, Xi Jinping, sobre Irán cuando visite Pekín la próxima semana, dijeron el domingo varios funcionarios, de cara a un “simbólico” encuentro con el telón del conflicto en Medio Oriente. El primer viaje del republicano a China desde su regreso a la Casa Blanca estará marcado por la pompa y la ceremonia e incluirá una visita al famoso Templo del Cielo y un lujoso banquete estatal, detalló la administración estadounidense.
“Esperaría que el presidente ejerza presión”, dijo un alto funcionario, bajo condición de anonimato, en una llamada con periodistas. El funcionario señaló que Trump ha planteado ante Xi, en “múltiples ocasiones”, la cuestión de los ingresos que China genera para Irán y Rusia a través de la venta de petróleo, así como la venta de bienes de doble uso (militar y civil). “Espero que esa conversación continúe”, añadió.
Confirmado
China confirmó el lunes la visita de Trump del 13 al 15 de mayo, la primera de un presidente estadounidense al gigante asiático desde 2017, cuando él mismo viajó en noviembre de ese año. “Por invitación del presidente Xi Jinping, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump, realizará una visita de Estado a China”, indicó el ministerio chino de Asuntos Exteriores en un comunicado.
El comercio, los aranceles y la carrera por la inteligencia artificial figurarán en la agenda de la visita. También hay expectativa de que Trump y Xi discutan sobre Taiwán. “Esta será una visita de un considerable significado simbólico”, dijo Anna Kelly, portavoz adjunta del Ejecutivo estadounidense.
“Pero, por supuesto, el presidente Trump no viaja solo por el simbolismo. El pueblo estadounidense puede esperar que el presidente siga cerrando buenos acuerdos”, agregó. El objetivo de Trump será “rebalancear la relación con China y priorizar la reciprocidad y la equidad para restaurar la independencia económica estadounidense”, dijo Kelly.
“Estabilidad”
Trump llegará a China el miércoles por la noche, en un viaje previsto originariamente para marzo y postergado por la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán. El jueves por la mañana se celebrarán, en Pekín, una ceremonia de bienvenida y una reunión bilateral con Xi, seguidas por una visita al Templo del Cielo, esa misma tarde y un banquete de Estado por la noche, detalló Kelly.
Posteriormente, el viernes, Trump y Xi mantendrán una reunión bilateral con té y un almuerzo de trabajo antes de que el líder estadounidense regrese a Washington. También es probable que se evoque el tema de las recientes sanciones impuestas por Estados Unidos a China en relación con la guerra en Irán, agregó el funcionario.
Estados Unidos y China estudiarán la posibilidad de prorrogar la tregua comercial de un año que ambos líderes acordaron en octubre del año pasado, si bien las tensiones siguen siendo elevadas a causa de los aranceles generalizados impuestos por Trump. Otro funcionario estadounidense evadió responder si es probable que se acuerde una extensión de la tregua.
“Todavía no está claro si esto se va a ampliar ahora o si se postergará para una fecha posterior. Mantenemos un contacto bastante frecuente con los chinos al respecto”, dijo a periodistas. Pero agregó que “considero que ambos lados quieren estabilidad”. Se espera que más adelante este año, el presidente chino y su esposa viajen a Washington, dijo Kelly.
Fuente: AFP.
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China pide a Irán y EE. UU. que reabran el estrecho de Ormuz
El ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, reclamó este miércoles un cese “completo” de las hostilidades en Oriente Medio y pidió a Estados Unidos e Irán reabrir “lo antes posible” el estrecho de Ormuz, tras reunirse en Pekín con su homólogo iraní, Abás Araqchi. “China considera que hay que lograr sin demora un cese completo de los combates, que es aún más inaceptable relanzar las hostilidades, y que es esencial seguir negociando”, declaró Wang Yi, citado en un comunicado publicado por su oficina.
Igualmente, "China espera que las partes respondan lo antes posible al llamado urgente de la comunidad internacional a una reanudación normal y segura del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz", apostilló el ministro. China se ha visto directamente concernida por el bloqueo del estrecho de Ormuz. Más de la mitad de sus importaciones marítimas de crudo procede de Oriente Medio y transita por ese estrecho, según la consultora Kpler.
En represalia por la campaña israeloestadounidense, Irán prácticamente bloqueó Ormuz. Pero la obstrucción es doble, ya que desde mediados de abril Estados Unidos aplica un bloqueo naval a los puertos iraníes, una medida que de momento continuará, dijo el martes el presidente Donald Trump.
El canciller chino se refirió igualmente al contencioso en torno al programa nuclear iraní, que según Israel y Estados Unidos tiene la ambición de dotar a la república islámica de una bomba atómica, cosa que Teherán niega. “China aplaude el compromiso de Irán de no desarrollar armas nucleares, y considera que Irán tiene el derecho legítimo de utilizar pacíficamente la energía nuclear”, es decir con fines civiles, añadió Wang.
Pekín ha actuado discretamente para intentar resolver la crisis desatada en Oriente Medio con la ofensiva israeloestadounidense contra Irán, iniciada el 28 de febrero. Su diplomacia influyó en el frágil alto el fuego en vigor entre Washington y Teherán desde el 8 de abril. China “desempeñará un papel más importante en el restablecimiento de la paz y la calma en Oriente Medio”, prometió el canciller.
Suspenden escolta de buques
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suspendió el martes la operación de escolta de barcos a través del estrecho de Ormuz, vigente desde hacía un día, con el objetivo de lograr un acuerdo con Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio. Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero por la ofensiva israeloestadounidense contra Irán, Teherán controla esa vía estratégica para el comercio mundial de hidrocarburos.
En un intento de encontrar una salida a esta situación, que hace subir los precios del petróleo, Washington impuso el 13 de abril un bloqueo de los puertos iraníes y lanzó el lunes la operación “Proyecto Libertad” para permitir que cientos de barcos bloqueados en el Golfo pudieran franquear el estrecho.
“Teniendo en cuenta el enorme éxito militar” y los “grandes avances logrados hacia un acuerdo completo y definitivo con los líderes iraníes, el “‘Proyecto Libertad’ se pausará por un corto período de tiempo para ver si el acuerdo puede o no ser finalizado y firmado”, escribió el martes Trump en su red social Truth Social.
Precisó que el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes -que entró en vigor el 13 de abril- se mantenía, y que esta pausa se había decidido tras “la solicitud de Pakistán y otros países”.
Más temprano el martes, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, aseguró que la fase ofensiva contra Teherán había concluido.
“La operación -Epic Fury- ha terminado, tal como el presidente informó al Congreso. Hemos concluido esa fase”, afirmó Marco Rubio durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, al utilizar el nombre en clave que Estados Unidos le dio a sus operaciones contra Irán.
Pero el ejército estadounidense afirmó estar preparado para reanudar sus operaciones de combate en caso de una respuesta iraní a las escoltas en Ormuz.
“Ningún adversario debería confundir nuestra contención actual con una falta de determinación”, dijo el jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine.
“Respuesta contundente”
Por su parte, el jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araghchi, viajará a China el miércoles, donde se reunirá con su homólogo chino para discutir, entre otros temas, la guerra en Oriente Medio.
Esta visita se produce antes de la de Trump a Pekín, prevista para el 14 y 15 de mayo, donde se reunirá con su par Xi Jinping.
El lunes, Irán lanzó misiles y drones contra buques militares estadounidenses, según el mando estadounidense para la región (Centcom).
También fue señalado de haber disparado contra Emiratos Árabes Unidos, en el primer ataque contra un país del Golfo desde la tregua, acusación que un alto responsable militar iraní desmintió el martes por la noche.
“Las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán no han llevado a cabo ninguna operación de misiles ni de drones contra Emiratos Árabes Unidos en los últimos días”, afirmó el portavoz del cuartel general del mando de las fuerzas armadas, Khatam Al Anbiya, citado por la televisión estatal.
Previamente, Emiratos Árabes informó haber activado de nuevo sus defensas aéreas para interceptar misiles y drones lanzados, según ellos, desde Irán.
Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, amenazaron con una “respuesta contundente” si cualquier barco se desvía de la ruta demarcada por la república islámica en Ormuz.
Estados Unidos no puede “dejar que Irán bloquee una vía de navegación internacional”, insistió el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth.
En un comunicado, Rubio anunció el martes que Estados Unidos propondrá una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU para “defender la libertad de navegación y asegurar el estrecho de Ormuz”.
“Poner en peligro”
El principal negociador iraní, el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, acusó por su parte a Estados Unidos y a sus aliados de “poner en peligro” el transporte marítimo.
El Centcom aseguró, pese a los desmentidos iraníes, que dos buques mercantes con pabellón estadounidense cruzaron el lunes el estrecho de Ormuz escoltados por militares.
El gigante danés del transporte Maersk anunció que uno de sus barcos pudo atravesar el estrecho el lunes “acompañado de medios militares estadounidenses”, atrapado en el Golfo desde el inicio de la guerra.
También en este caso, Teherán negó cualquier daño a sus buques y acusó a Estados Unidos de haber matado a cinco civiles al atacar dos barcos que se dirigían a la costa iraní desde Omán.
Hasta ahora los intentos de reanudar las conversaciones entre Irán y Estados Unidos han fracasado, pese a un primer encuentro directo entre las partes en Pakistán el 11 de abril. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, declaró el martes que su país está “dispuesto a cualquier diálogo”, pero “nunca ha cedido ni cederá jamás a la fuerza”.
Fuente: AFP.